viernes, 20 de mayo de 2011

¡A la calle!

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

No tenemos casa
nos quedamos en la plaza

Aristóteles estaba hasta el gorro de Platón. "Déjame ya y no me metas más ideas en la cabeza", le decía. Platón, erre que erre, insistía. Era un maestro de esos que te querían enseñar cuánto sabían ellos. Al final partieron peras y Aristóteles desarrolló sus propias teorías para gozo y deleite de los estudiantes del futuro. En una de ellas habla de acto y potencia.
No uses esta definición para aprobar tu examen de filosofía, pero acción es lo que ya eres (por ejemplo, una criaturita leyendo un blog) y potencia es lo que tienes capacidad de ser (digamos que una criaturita escribiendo un comentario a este post: la impotencia, en consecuencia, sería que no lo escribieras y, por vocación de servicio, pienso tomar nota y hacer públicos la semana que viene los nombres de los que tienen el pajarito muerto).
La potencia, que no ha terminado la cosa aún, puede ser activa y pasiva. La primera es la capacidad de cambiar algo y la segunda es la capacidad de ser cambiado tú. ¿Me sigues? Te lo resumo: si yo te doy un sopapo (líbreme el cielo) tengo la potencia activa de pegarte y tu ojo, la potencia pasiva de amoratarse.
Los filósofos son como los tertulianos, que saben de todo. Aristóteles, como tu vecino en el bar, tenía muchas teorías. Otra de ellas era sobre la belleza. "La belleza", decidió un día en que se entretenía entre silogismo y silogismo mirándole el trasero a una tabernera, "depende de tres cosas: orden, magnitud y armonía". Tuvieron que pasar más de dos mil años hasta que Kant cuestionara el modelo. "La belleza", aseguraba mientras disfrutaba en secreto de un especial de Los Morancos, "es lo que genera un sentimiento de placer en el espectador".
La Puerta del Sol era la fealdad hecha plaza. Cuatro años, cuatro, estuvieron haciendo obras para convertirla en un erial de hormigón sin un árbol, sin un banco, sin un jardín. El feo de los hermanos Calatrava encima de la estatua del oso y el madroño la habría embellecido.
El domingo pasado, unos cuantos tarados vieron la potencia de esa plaza. Vieron que en lugar de hormigón había cartones para poder dormir; que no había árboles, pero sí lonas para protegerse de la lluvia, y que no hacían falta jardines, porque así cabía más gente. Vieron, como nos contó el otro día el profesor Javier González, que "el mundo está así, pero no es así".
Vieron, además, que unas personas traían a otras personas, hasta que no cabía un alfiler, y que aquello crecía y crecía. La Puerta del Sol es hoy la plaza más bonita del mundo. Jamás voy a volver a decir que es fea, palabrita de Kant. Gracias, tarados.
¡A la calle, leñe!





Besos a tutiplén.

P.D: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D:¡Más besos, leñe!

3 comentarios:

La Dirección dijo...

En Sevilla hay otro lugar igualmente hermoso. La plaza de las Setas, inaugurada con prisas con fines políticos, ha cumplido su misión: es un perfecto manifiestódromo. Amplia, con una estructura moderna y (hasta hoy) absurda que parapeta a las gentes de la lluvia y con unas escaleras enormes que permiten ver a los miles de manifestantes vociferando. Esperemos que se vea así en los planos de la televisión.

A la calle!

Nono Siles López dijo...

¡A la calle! eso le dicen a uno cuando lo despiden del currele, por ejemplo... ¡¡a la calle!! dicen cientos cuando las casas ya están repletas de televisores, desidia y asco por lo que hemos montado y aguantado (los políticos, los concejales de urbanismo y los banqueros se han forrado porque les hemos dado lo que han querido...) Somos responsables de aquello tanto como de este cambio que viene arrollando esas conciencias empolvadas de comodidad.
La calle se hace normalmente de casas (si, esas repletas de lo de antes) pero que bueno verlas tejidas de personas. Los pobres ya las ocupaban, que buen respaldo si salimos todos...

Caramba, tiene el albercantor de la canción del viernes que llamarnos la atención para los comentarios... se ve que no espabilo...

Er Alberto dijo...

La Dirección, hay que ver qué bien nos habían montado las plazas y lo poco que lo habíamos agradecido. Si es lo hacen todo por nuestro bien y no nos damos cuenta.
Nono, qué bueno verlas llenas de gente que se mira y no de gente que pasa, sí. Mozo, a ver cuándo nos juntamos con La Dirección y nos conocemos más allá del 2.0, que hay ganas.
Besos para los dos.

 
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