viernes, 19 de octubre de 2012

Pelazo

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Una moza se sentó
en una piedra caliente
y cuando se levantó
llevaba la permanente. (*)

A partir de ciertas edades, los amigos o están muertos o están calvos. Localízate la arteria temporal. Está más o menos en la sien y es la que se te pone estupenda cuando tienes el intestino vago. Ponte la mano ahí. En la arteria, digo. ¿Tienes pulso? Si la respuesta es sí, sigue con la zarpa hacia atrás. ¿Tienes pelo? ¿Sí? Tienes quince años.

Tú, que eres un zagal, no sabes lo que es que se te caiga el cabello a jirones. No entiendes el sufrimiento de ver como el rock and roll, el heavy y el reggae pierden su sentido. ¿Cómo pudo gustarme alguna vez?, te preguntas. En los casos más graves puedes terminar con una colección completísima de new age. Poca broma con eso.

Lo peor de todo es el aseo diario. Te lavas con mimo, que no has sentido tanta ansiedad en tu vida antes de tocar pelo. Ganas te dan de despedirte de cada cabello. La ducha te aterroriza. Si por ti fuera, tendrían que escribir "Arbeit macht frei" en la puerta de tu baño.

En las casas de los amigotes es otra historia. Ahí no vas con miedo, qué va. Ahí entras al tigre con ganas de venganza. A más pelo del anfitrión, mayor revancha. Un anticaspa, te salpico la tapa. Un acondicionador, toma un goterón. Sin piedad.

El remedio, intuyes, es hacer un listado de alopécicos de relumbrón. Yul Brynner y Kojak te salen del tirón (sólo por conocerlos ya mereces perder la mitad de la pelambre). Luego, casi de seguido, están Sean Connery, John Malkovich y Bruce Willis. Los dos primeros están bien para consolarse, pero el que parte el bacalao es el tercero.

Bruce Willis hizo La jungla de cristal cuando ya le asomaba el cartón y ahí estaba dando cera. Sin despeinarse. Un crack. Ganas te entran de cogerte el metro hasta el aeropuerto y ponerte en el arco de seguridad para controlar los botecicos de todos los terroristas. "Ni un champú", gritas al televisor, "es que no va a pasar ni un champú".

No te preocupes. Un día llegará en que te pases la mano por el melonar y notes una hermosa cabellera. Un pelazo que te cubra la sien. Tanto, tanto, que no sentirás ni siquiera sus palpitaciones. Minucias. "En ocasiones tengo melena", pensarás, y una sonrisa recorrerá tu cara de patilla a patilla.

Nota: Este post está dedicado, con todo el cariño, a La Dirección, al tito Andrés y al Villas, y a cualquier otro que se dé por aludido, por llevar años dándolo todo sin cortarse un pelo. Y, por supuesto, al Pepe, por haber sugerido la idea con su comentario: "Ese pelazo es dinero en el banco".



Confío en que aquí todos chapurreamos el magyar. El resto de los vídeos estaban protegidos. Gozad de las sutilezas de la letra.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

4 comentarios:

María dijo...

Me he partido de risa con el comentario de Facebook del pelazo, Pepe, que lo sepas

Anónimo dijo...

Sobrino, I can't agree more with your post! Ah, no sé si te dí las gracias por acogernos aquel finde de Septiembre en tu casa. Por cierto, vi q tenías shampú, anticaspa, acondicionador e incluso secador...

:-O

Tito Andrés

Er Alberto dijo...

Ahora entiendo cómo quedó el baño, tito.

María Dolores dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
 
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