Queridas queridísmas y queridos queridísimos,
Dejaste el caballo
y lumbre te dí
y fueron dos verdes
luceros de Mayo
tus ojos pa' mí
¿Dónde estabas tú cuando Prometeo nos regaló el fuego? Los más veteranos seguro que os acordáis sin dudar. Los que nacistéis ya comiendo filetes a la plancha ni os imagináis lo que fue. Para que te hagas una idea, antes de aquello los telediarios cerraban en agosto, hartos de esperar que se incendiara un monte. Los fumadores también lo pasaban peor, por cierto.
En fin, "La noche de los tweets", le llamaron. "@Zeús He trincado el fuego http://bit.ly/i9XwWL", "@Prometeo Ya te trincaré yo a ti http://bit.ly/dSw23e", "#fuegoVaya pasote: Prometeo encadenado con águila comiendole hígado. Día tras día. En youtube http://bit.ly/UK4O". Sí, yo tampoco me enteraba de nada.
El facebook también estaba que ardía. Allí estábamos todos haciendo piña, llevando al titán hacia la mayor de las victorias, esperando ansiosos las actualizaciones de su estado. "Me he llevado el fuego en el tallo de una cañaheja, chúpate esa, Zeús, que estás muy endiosado". Ahí nos desconcertó, para qué te voy a engañar, porque no sabíamos si pinchar "Me gusta" o ir a la wiki a buscar que es una cañaheja (pincha, pincha, que te va a quedar mucho más claro). La emoción, en cualquier caso, seguía en aumento.
Así pasaban las horas y los días y nosotros seguíamos luchando codo con codo haciendo posible la escapada. Entonces, pasó. Los ojos aún se me llenan de lágrimas cuando me acuerdo. Maldita sea, maldita, maldita sea. Si ya estaba hecho, Prometeo, ¿no pudiste callarte? ¿sólo por una vez? ¿a quién se le ocurre?: "Por fin a salvo, check-in en Foursquare".
No os voy a dar la brasa para que la oigáis, pero me he partido de risa con esto:
Besos a tutiplén.
P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!
Mostrando entradas con la etiqueta facebook. Mostrar todas las entradas
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viernes, 25 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
Gracias
Queridas queridísimas y queridos queridísimos,
Un día subía a un cerezo
por coger una cereza,
pero se rompió la rama
y me caí de cabeza. (*)
Mark Zuckerberg es el chico este que ha desarrollado un conversor de conocidos en amigos de toda la vida. Igual todavía no te suena su nombre, así que ahí va una pista: Facebook. Si sigue sin sonarte supongo que estarás leyendo esto en la versión pintura rupestre 1.0 que hago en mi cueva los sábados por la mañana. Por cierto, ¿sabes cómo quitar las manchas de ocre de los pellejos de mamut? Me tienen frito.
Vuelvo, que me pierdo con los trucos domésticos. Le han hecho hasta una peli al muchacho, "La red social", de la que igual recuerdas el eslogan: "No haces 500 millones de amigos sin ganar algunos enemigos". Esto lo dicen guiñándote el ojo, claro, porque ya te ves venir que el mozo no es precisamente el Pocholo de Harvard. Y sí, ya sé que da cosica leer Pocholo y Harvard en la misma frase.
En fin, durante los últimos tiempos he desplegado una red, bastante más modesta, pidiendo favores variados a diestro y siniestro. El volumen no ha llegado a tanto como la de Zuckerberg, pero la efectividad ha sido del 100%. Bien lo sabes, porque a ti también te he dado la paliza. Por eso, quiero darte las gracias y dedicarte aún más este par de coplillas. Son para ti. Gracias y más gracias. Te debo unas cañas.
La versión de Joe Cocker es más lenta, aunque, todo hay que decirlo, a cambio salen mocicas en cueros. O poco te conozco o va a ser la única vez que pinches en un enlace. Venga, haz click, que no te estoy mirando.
Para compensar tus bajas pasiones, ahora voy a hablar de la alta sociedad. De la inglesa, no te preocupes, que yo también tengo un yate con bien de eslora. Parece ser que algunas de estas criaturas de buena cuna, según he leído en algún sitio, ponen gnomos en sus jardines fingiendo parodiar actitudes de la clase media. Como aquel que dice: "Te crees tú que nosotros somos horteras como ellos, tururú, que lo que somos es guasones". Ya, ya. Pues, vale. A mí también me gusta tener clase, así que aquí va uno de mis gnomos musicales. Dándolo todo:
Besos a tutiplén.
P.D: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!
Un día subía a un cerezo
por coger una cereza,
pero se rompió la rama
y me caí de cabeza. (*)
Mark Zuckerberg es el chico este que ha desarrollado un conversor de conocidos en amigos de toda la vida. Igual todavía no te suena su nombre, así que ahí va una pista: Facebook. Si sigue sin sonarte supongo que estarás leyendo esto en la versión pintura rupestre 1.0 que hago en mi cueva los sábados por la mañana. Por cierto, ¿sabes cómo quitar las manchas de ocre de los pellejos de mamut? Me tienen frito.
Vuelvo, que me pierdo con los trucos domésticos. Le han hecho hasta una peli al muchacho, "La red social", de la que igual recuerdas el eslogan: "No haces 500 millones de amigos sin ganar algunos enemigos". Esto lo dicen guiñándote el ojo, claro, porque ya te ves venir que el mozo no es precisamente el Pocholo de Harvard. Y sí, ya sé que da cosica leer Pocholo y Harvard en la misma frase.
En fin, durante los últimos tiempos he desplegado una red, bastante más modesta, pidiendo favores variados a diestro y siniestro. El volumen no ha llegado a tanto como la de Zuckerberg, pero la efectividad ha sido del 100%. Bien lo sabes, porque a ti también te he dado la paliza. Por eso, quiero darte las gracias y dedicarte aún más este par de coplillas. Son para ti. Gracias y más gracias. Te debo unas cañas.
La versión de Joe Cocker es más lenta, aunque, todo hay que decirlo, a cambio salen mocicas en cueros. O poco te conozco o va a ser la única vez que pinches en un enlace. Venga, haz click, que no te estoy mirando.
Para compensar tus bajas pasiones, ahora voy a hablar de la alta sociedad. De la inglesa, no te preocupes, que yo también tengo un yate con bien de eslora. Parece ser que algunas de estas criaturas de buena cuna, según he leído en algún sitio, ponen gnomos en sus jardines fingiendo parodiar actitudes de la clase media. Como aquel que dice: "Te crees tú que nosotros somos horteras como ellos, tururú, que lo que somos es guasones". Ya, ya. Pues, vale. A mí también me gusta tener clase, así que aquí va uno de mis gnomos musicales. Dándolo todo:
Besos a tutiplén.
P.D: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!
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