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viernes, 14 de junio de 2013

Hongos

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Todos los que cantan bien,
cantan bajo tu ventana.
Yo, como canto mal,
estoy contigo en la cama.

Un amigo de un amigo tuvo hongos en el pito. Ejem. Ejem, ejem. Es verdad, no te voy a mentir, no fue un amigo de un amigo. Es un amigo sin más. Te diría el nombre, pero no sabes cómo se pone la gente con lo de la intimidad. No se avergüenza de haber estudiado una carrera de letras y se avergüenza de eso. Vivir para ver.

Lo contó ayer. "Es que tenía una infección en la mandíbula, me puse a soplar antibióticos y, como vi que me iba bajando, pues me emocioné y seguí tomando". "Sí que te bajó, sí", le consoló la Mireia.

La cosa es que, de natural prudente, y como estaba su señora delante (de la que tampoco se puede decir el nombre, porque de la una sacas al otro) no dije nada. Por mis adentros pensaba: "Este se ha ido de pilinguis, fijo". Tú no discurres así porque eres de natural confianzudo y eso es lo que te hace tan buena persona. Yo me puse a buscar por internet en cuanto llegué a casa.

Los médicos, como sabes, se han quedado ya para confirmar los diagnósticos que tú haces mirando en Google. Resulta que, al parecer, sí que pueden pasar esas cosas por exceso de pastillicas. Un punto para el amigo, aunque una cosa no quita la otra. Lo malo de este asunto es que, ya que te pones, te lees los síntomas:
Acné, alergia en ambientes húmedos, alergias a algunos alimentos, alergias a ciertas prendas o joyería de metales, cansancio continuo, cistitis, diarrea constante, dolores de cabeza o migrañas, dolores menstruales fuertes, dolores musculares, dolor o ardor vaginal al tener sexo, estreñimiento, fatiga o debilidad, flujo o picor vaginal, frío en las extremidades del cuerpo, gases en exceso o inflamación de gases en el bajo abdomen, infecciones urinarias, irregularidad o trastornos en la menstruación, irritabilidad o depresión, picores en la piel (especialmente en la noche o después de bañarse en la ducha), problemas con gases digestivos, reacciones de salpullido o manchas en la piel al coger sol, resequedad en la piel, sensitividad a la luz solar, ojos que lagrimean, sabor “a metal” en la boca, sensitividad a los olores de los cigarrillos, perfumes y/o químicos, sinusitis.
Chacho, estudiarte el Apocalipsis te da más paz de espíritu. La mitad de esos síntomas los tengo solo con madrugar. Al llegar a dolores menstruales te quedas un poco sorprendido, la verdad, pero a esas alturas ya estás enganchado y, para cuando lees sinusitis, ya estás moqueando por el tecleado y llorando a lágrima viva. Ahora ando aterrorizado. ¿Tendré una infección vaginal?



La coplilla de arriba se la manda el Villas que, cuando se pone exquisito, no hay quién le gane. Temazo, tú. Mil gracias, mozo.



Besos a tutiplén

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más beso, leñe!

viernes, 15 de junio de 2012

Una buena comida

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Al pasar el río, niña,
te vi las ligas azules
y un poquito más arriba,
sábado, domingo y lunes. (*)

En el centro de Sevilla hay un burdel donde hacen bocadillos. O los hacían, que dice La Dirección que las señoras ya no ejercen la cocina. Se acabó la diversificación. Tú te plantabas allí a las cinco de la mañana, con más necesidad que un ministro en el Banco Central Europeo y te ponían a punto. Los emparedados eran de paté, queso, carne picada, chorizo y cosas así. El colmo del refinamiento. La verdad es que les mirabas las manos, pensabas de dónde vendrían a esas horas y te ibas para casa sin zampar, que mezclar nunca ha sido bueno.

A uno, que es de provincias, ese espíritu emprendedor le impresiona. En Jaén la mancebía quedaba frente a la gasolinera de las afueras y, hasta lo que sé, sólo servían un tipo de comidas. Ahí se ve el cosmopolitismo sevillano.

Lo de Madrid es un paso más hacia la modernidad. Los alrededores de Gran Vía están llenos de lumis y, claro, hay que espabilar. El otro día, dando un garbeo por la zona, me topo con esto:


Nunca había visto publicitar este tipo de bajos a pie de calle pero, oye, estamos una sociedad de mercado. Lo del curtido lo entendí a la primera. "Natural", pensé. Lo del tostado me costó un poco más, pero supuse que serían rubias de bote. Estaba mirando el cartel cuando salió un señor, lo señaló y me dijo: "¿Quieres probar?" La madre que lo parió.

Resultó que el local era un cantina ecuatoriana y aquello es un plato típico del país. Además, vegetariano. "Leñe", pensé, "le quitan a uno todas las ilusiones". Normal, de todas maneras. A ver qué vas a esperar de un negocio que está en la calle Desengaño.





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!
 
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