viernes, 18 de marzo de 2011

¿No lo hueles?

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Viene marzo florido
cubre los campos de bellas flores
y las chicas bonitas
sacan los tiestos a los balcones.

Galileo estuvo en un tris de que le dieran matarile. La historia la sabéis: iba por ahí diciendo que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol y no estaba aquello muy bien visto. Al ver que las cosas se ponían feas reaccionó con maestría: "¿Que yo he dicho qué?". Los italianos son así, capaces de cualquier cosa por conseguir lo que quieren. Deja a uno suelto en una discoteca de pueblo y verás a lo que me refiero.
La cuestión es que Galileo acertó al retractarse. No sólo por salvar el pellejo, que es una razón de peso, sino porque el Sol sí que se mueve. Me he enterado esta misma mañana, así que si hay por ahí algún científico que me corrija (listill@).
A ver, tú has cogido un tren alguna vez, ¿verdad? Es ese método de transporte que era un servicio público antes de que sólo existiera el AVE. ¿No te ha pasado que cuando se mueve el que está a tu lado crees que es el tuyo el que se ha puesto en marcha? Bien, necesitas un poco de concentración ahora, así que deja el coñac, que son las nueve de la mañana.
El Sol parece que se mueve y, en ese parecer, va girando alrededor de la Tierra en sentido vertical.  Esto supone que hay dos momentos en el año en el que corta la linea imaginaria que forma el ecuador. ¿Te has perdido? Tate, que te lo explico.
Imagínate que es viernes, es un poner, y sales a tomarte unas copichuelas. Por esas cosas de la vida te encuentras con el Clemente y con el Juan y te lías un pelín. A eso de las y media te vuelves para casa y, una vez más, consigues llegar. Ahora empieza el reto.
Eso que tienes delante de ti es la cama, a la que llamaremos ecuador. Te tumbas en el ecuador e intentas serenarte (ponte a mascar chicle con un grano de café debajo de la lengua, sí). En un momento dado, el suelo se acerca rápidamente a tu cara. La letra con sangre entra y tú acabas de comprender la diferencia entre ser y parecer. Eso es: eres un borrachín y parece que ya te has dado cuenta.
En fin, igual no era el mejor ejemplo, pero tú tampoco estás para finuras, así que confía en mí y repite: E–qui-noc-cio. Este 21 de marzo, el Sol pasará del hemisferio Norte al Sur. Comienza la primavera, se acaba la ropa de invierno. Permitidme que lo deje aquí.





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 11 de marzo de 2011

Carnaval, ¿dónde te has metido?

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

El Carnaval ya ha pasado,
la feria de las mujeres,
y la que no tenga novio
que aguarde al año que viene.

Rubén Darío era un golfales de los que hacen época. Tú te pones a leer que si la princesa está triste y tal y te lo imaginas escribiendo mano a mano con Michael Landon en La Casa de la Pradera. Tururú, pajarito: le daba al frasco cosa mala. Los modernistas eran muy de empinar el codo, siento ser yo quien te lo diga.
Un día, paseándose por la Casa de Campo de Madrid, se topó con una mozuela. Tú, que tienes mundo, pensarías que se acercó a hablar con ella para seducirla. ¡Cómo se nota que no eres un vate! El mozo se fue derechito a casa de los padres, que eran los guardeses, y después de pegarse un arreón de anís, les pidió la mano de la hija. Los progenitores echaron un vistazo alrededor y vieron que tenían más prole que sillas, así que le dijeron: "Bueno, vale". Por poco si se casan allí mismo.
Luego resultó que tenía otra mujer en Nicaragua, producto de una boda a punta de escopeta, y que con el tiempo lo reclamarían por allí. Otro día te cuento esa y la de cómo se pelearon por su cerebro cuando estiró la pata, pero vamos a lo que vamos, que es la lírica. Seguro que te acuerdas de esto:

"Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver
cuando quiero llorar, no lloro
y a veces lloro sin querer".

Eran aquéllos tiempos pretéritos, en que los tomates sabían a tomate y los pollos a pollo. Ahora, con eso de que se los puede zampar cualquiera, como que han perdido sabor. Pues bien, resulta que el carnaval se ha ido y, al menos yo, no sé cómo ha sido, así que La Dirección me ha dado un toque.

-"¡Ejem, ejem! ¿Es que aquí ya no se respeta nada?".

Y me ha mandado la coplilla que abre este post y que cantaba su madre cuando andaba casadera. La Señora, así con mayúscula, cuenta que por aquel entonces las mocicas tenían que llevar la cara descubierta y las rodillas tapadas en esas fiestas: "Después ya no, después ya cambiaron las cosas".
Uno se acuerda en ese preciso instante de los carnavales de Río de Janeiro y piensa que sí que son distintas, sí. Así que cuando va al supermercado mira los pollos, y luego mira a las mozas, y después se acuerda de los pollos de antes, y de las mozas de antes, y se queda pensativo. Entonces se dice "¡qué diantre!", y coge una bandeja de chuletas de cerdo y se aleja silbando "La chica de Ipanema". Bien que lo dicen Les Luthiers: cualquier tiempo pasado fue anterior.



(Esta de arriba es otra recomendación de La María: Muchas gracias y muchos besos, guapetona)



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 4 de marzo de 2011

Conspiraciones

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Y a mi no me dejó nada,
cuando se murió mi abuela.
Y a mí no me dejó nada
Y a mí hermano lo dejó
asomado a la ventana.

Los mandos a distancia son para pobres de espíritu. Las gentes cultivadas siempre tienen sintonizada Radio 3 y La 2. Si están muy bien instruidas igual las ponen a la vez y ya, si son de la elite que escribe esta palabra sin acento, lo mismo ni tienen televisor. Lo advierto para que no te confundas.
El otro día oí "Hablar por hablar". De alguna manera debí tocar el dial, pero como había un señor pedante hablando no me di cuenta. El tema era el fútbol, que a mí no me interesa, claro, pero el acercamiento era apasionante: conspiraciones.
"¿Os habéis dado cuenta de que España ha ganado todas sus finales contra equipos que hacen frontera entre sí?", dijo el individuo. Tardé un rato en entender la pregunta, pero me puse a echar cuentas: Unión Soviética (Eurocopa '64), Alemania (Eurocopa '08) y Holanda (¡oé, oé, oé, oé!). Mirad un mapa de Europa de cuando la URSS:


Perdón, este:


¿No veis nada raro? Vale, os lo digo: ni frontera, ni leches, este tipo se había zampado Polonia así por las buenas. En vez de entregarme plácidamente al sueño, me desvelé, porque allí había gato encerrado. ¿Sería aquello realmente un error?
¿Quién llama a una radio a las tres de la mañana para contar eso? ¿Es solo un comentario? ¿Qué hay detrás de esas palabras? De pronto, me iluminé: ¿A quién conoces capaz de arrasar Polonia para que le cuadren las cuentas? ¿Quién regaló millones de transistores tras ascender al poder? ¿Esa tonadilla que suena es Wagner? A mí ya me están temblando las piernas.

NOTA: Ya sé que España ganó la final de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 contra Polonia, pero poner eso en el currículum es como incluir las notas de Bachillerato, ¿no?

Más cosas de miedo. La María me sugirió el otro día esta coplilla: "¿Cómo es posible que todavía no hayas puesto esta canción?" Y arqueó una ceja. Chacho, se me calló todo el pelo plateado de mi espalda de gorila. El tema es tremendo, pero menos mal, que si llega a decirme uno de Pancho Céspedes también la pongo. No sabéis lo que es vivir así. Os dejo, que tengo que organizar los armarios.



Preparaos para esto que viene desde el blog de la Olga (¡cof,cof!, voz de Joaquín Luqui): "Si no te pone contento, vas a tener que llevar el alma a la ITV":



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 25 de febrero de 2011

Nuevas tecnologías

Queridas queridísmas y queridos queridísimos,

Dejaste el caballo
y lumbre te dí
y fueron dos verdes
luceros de Mayo
tus ojos pa' mí

¿Dónde estabas tú cuando Prometeo nos regaló el fuego? Los más veteranos seguro que os acordáis sin dudar. Los que nacistéis ya comiendo filetes a la plancha ni os imagináis lo que fue. Para que te hagas una idea, antes de aquello los telediarios cerraban en agosto, hartos de esperar que se incendiara un monte. Los fumadores también lo pasaban peor, por cierto.
En fin,  "La noche de los tweets", le llamaron. "@Zeús He trincado el fuego http://bit.ly/i9XwWL", "@Prometeo Ya te trincaré yo a ti http://bit.ly/dSw23e", "#fuegoVaya pasote: Prometeo encadenado con águila comiendole hígado. Día tras día. En youtube http://bit.ly/UK4O". Sí, yo tampoco me enteraba de nada.
El facebook también estaba que ardía. Allí estábamos todos haciendo piña, llevando al titán hacia la mayor de las victorias, esperando ansiosos las actualizaciones de su estado. "Me he llevado el fuego en el tallo de una cañaheja, chúpate esa, Zeús, que estás muy endiosado". Ahí nos desconcertó, para qué te voy a engañar, porque no sabíamos si pinchar "Me gusta" o ir a la wiki a buscar que es una cañaheja (pincha, pincha, que te va a quedar mucho más claro). La emoción, en cualquier caso, seguía en aumento.
Así pasaban las horas y los días y nosotros seguíamos luchando codo con codo haciendo posible la escapada. Entonces, pasó. Los ojos aún se me llenan de lágrimas cuando me acuerdo. Maldita sea, maldita, maldita sea. Si ya estaba hecho, Prometeo, ¿no pudiste callarte? ¿sólo por una vez? ¿a quién se le ocurre?: "Por fin a salvo, check-in en Foursquare".



No os voy a dar la brasa para que la oigáis, pero me he partido de risa con esto:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 18 de febrero de 2011

Chochos

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

En la sierra canta el cuco,
en la torre la cigüeña,
el cura diciendo misa,
yo bebiendo en la taberna. (*)

Nigel Barley se fue al África Negra a estudiar a los lugareños. Se llamaban dowayos, pero eso ahora te da igual, porque estás pensando por qué el título de este post es "Chochos". Pues te esperas un poquito, leñe, que hacen falta unos prolegómenos.
La Antropología se basa, entre otras cosas, en la observación participante, que viene a ser que tú vas a un sitio a cotillear lo que hacen, te instalas allí pretendiendo que no molestas y dices que sí a todo lo que te ofrezcan. Como cuando eras jipi y te dedicabas a costrear en casa de tus amigos.
Lo que pasa es que lo del trabajo de campo está muy mitificado y todos los grandes antropólogos se la han pasado contando a cuántos sitios han ido donde no había aeropuertos, ni agua corriente ni, horror de los horrores, tabernas. Cada uno presume de lo que puede, supongo. Barley se encargó de darle un buen repaso a todos esos estirados en "El antropólogo inocente", que para mí que ya te he recomendado antes.
Mi gusto por la Antropología se despertó en Sevilla. Estaba recién llegado y venía de Jaén que, no os lo toméis a mal, pero Nueva York tampoco es que sea. Lo primero que hace una persona de bien cuando arriba a un sitio nuevo es irse al bar, por lo que hacia allí me encaminé para regalarme una caña de bienvenida. Ni me imaginaba a qué punto podía llegar un recibimiento sevillano.
Estaba acodado en la barra cuando la camarera me pregunta, y doy mi palabra de honor, si es que me queda alguno, de que esto es cierto: "¿Quieres un plato de chochos?". ¿Tú que hubieras dicho? Al fin y al cabo, hemos venido a jugar, ¿no?
Algo de mi corazón se quedó para siempre en ese bar y supe que merecía la pena conocer esa ciudad. Luego resultó que los chochos eran altramuces, pero qué momento, criaturas, qué momento.



Como no podía ser de otra manera:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: Los titos desembarcan hoy en Madrid. Este fin de semana somos todavía más felices. ¡Bienvenidos!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 11 de febrero de 2011

Gracias

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Un día subía a un cerezo
por coger una cereza,
pero se rompió la rama
y me caí de cabeza. (*)

Mark Zuckerberg es el chico este que ha desarrollado un conversor de conocidos en amigos de toda la vida. Igual todavía no te suena su nombre, así que ahí va una pista: Facebook. Si sigue sin sonarte supongo que estarás leyendo esto en la versión pintura rupestre 1.0 que hago en mi cueva los sábados por la mañana. Por cierto, ¿sabes cómo quitar las manchas de ocre de los pellejos de mamut? Me tienen frito.
Vuelvo, que me pierdo con los trucos domésticos. Le han hecho hasta una peli al muchacho, "La red social", de la que igual recuerdas el eslogan: "No haces 500 millones de amigos sin ganar algunos enemigos". Esto lo dicen guiñándote el ojo, claro, porque ya te ves venir que el mozo no es precisamente el Pocholo de Harvard. Y sí, ya sé que da cosica leer Pocholo y Harvard en la misma frase.
En fin, durante los últimos tiempos he desplegado una red, bastante más modesta, pidiendo favores variados a diestro y siniestro. El volumen no ha llegado a tanto como la de Zuckerberg, pero la efectividad ha sido del 100%. Bien lo sabes, porque a ti también te he dado la paliza. Por eso, quiero darte las gracias y dedicarte aún más este par de coplillas. Son para ti. Gracias y más gracias. Te debo unas cañas.



La versión de Joe Cocker es más lenta, aunque, todo hay que decirlo, a cambio salen mocicas en cueros. O poco te conozco o va a ser la única vez que pinches en un enlace. Venga, haz click, que no te estoy mirando.
Para compensar tus bajas pasiones, ahora voy a hablar de la alta sociedad. De la inglesa, no te preocupes, que yo también tengo un yate con bien de eslora. Parece ser que algunas de estas criaturas de buena cuna, según he leído en algún sitio, ponen gnomos en sus jardines fingiendo parodiar actitudes de la clase media. Como aquel que dice: "Te crees tú que nosotros somos horteras como ellos, tururú, que lo que somos es guasones". Ya, ya. Pues, vale. A mí también me gusta tener clase, así que aquí va uno de mis gnomos musicales. Dándolo todo:



Besos a tutiplén.

P.D: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 4 de febrero de 2011

Temperamentos

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Si te acuerdas, picarona,
cuando debajo del puente,
me mirabas, me decías:
"tápame, que viene gente". (*)

Los osos tienen muy malas pulgas. Tú, que te has criado viendo a Yogui, lo negarás tajante. Muy bien. Ya sólo te quedan las fases de ira, negociación, depresión y aceptación. Si quieres pasar directamente a la última te puedes ir a Alaska a hacerte amigo de un úrsido.
Estos mamíferos tienen, entre otras costumbres, la de no bajarse nunca del burro. Si no me crees, sube a uno de ellos a un borrico e intenta descabalgarlo después, que te has levantado hoy muy empirista. Ilustrémoslo con un caso práctico.
Nuestra criatura sale de buena mañana a darse un garbeo por un los Urales (iba a decir Somiedo, pero necesitamos al menos dos osos para esta historia): se ha levantado temprano, el viento sopla fresco, tiene el cuerpo descansado y de su espalda cuelga una mochila con un salmón, una botella de soja, wasabi y un paquete de galletas de chocolate. La vida no puede ser mejor. ¿O sí? En esto, a lo lejos, ve otro oso que se acerca. El camino se estrecha mientras ellos siguen caminando. Ahora están frente a frente. ¿Qué sucede?

a) Se saludan y se ceden cortesmente el paso.
b) Se comportan como dos madrileños en el metro.
c) Ambas respuestas son compatibles.

RESULTADOS
Mayoría de a): No vuelvas a decir que sólo ves la 2.
Mayoría de b): A ti no hay quien te la dé con queso.
Mayoría de c): Anda que no te falta mundo ni ná.

Moraleja:
"Si con un oso en estrecha calle
por desventura te has de topar
no te me aturulles, querida,
y corre para salvar la vida"

NOTA: No se han maltratado osos ni madrileños para la redacción de este post.
NOTA 2: Un beso para todos los madrileños.
NOTA 3: Un beso para todos los osos.





Bonus track: Sergio manda esta pieza musical desde su retiro en México. Las palabras no me alcanzan. La semana que viene montamos un club de lectura para comentar la letra:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
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