viernes, 21 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad, leñe!

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

En el portal de Belén
hay un hombre haciendo botas
se le escapó la cuchilla
y se cortó las pelotas

Dickens tuvo una infancia preciosa. A su padre lo enchironaron por deudas y a él lo pusieron a trabajar en una fábrica de betún a cosa de diez horas diarias para mantener a la familia. Las industrias del siglo XIX, como sabes, estaban muy preocupadas por la responsabilidad social corporativa y por el bienestar de sus empleados, así que aquello le dejó un recuerdo imborrable.

Con el pasar de los años, se escribió Canción de Navidad. Es esa novela de los tres fantasmas (el del pasado, el presente y el futuro) que visitan a Mr Scrooge, un cenizo avaro y avinagrado que solo disfruta contando las perras que tiene (N. del T.: perras, aquí, se refiere a guita. Para usos más propios de Harlem puedes mirar la entrada MC Snoopy Scrooge). El final, claro, es un himno a la alegría, el amor, la familia, los amigos, la disfrutonería y a la vida en general. Minucias.

Si conoces a alguien que trabajó con doce años en régimen de semiesclavitud, déjalo que se desahogue. Pon tu mejor cara de asombro cuando te abra los ojos y te demuestre que la Navidad es un invento comercial, que es un despilfarro sin sentido, que nos obligan a estar felices por decreto y que Papá Noel era verde.

Mientras, por dentro, repite como un mantra: amigos, familia, regalos, viajes, vacaciones, reencuentros, cochinillo, cordero, marisco, morapio, jamón, lomo, merluza, rape, dulces y lingotazos. Si lo lees de seguido, suena más bonito que el Heroes de David Bowie. ¡Felices fiestas, leñe!

De primero: Un poco de reno.



De segundo: Una cita ineludible. Raphael con el padre Serafín. Una bendición.



De tercero: este hombre es capaz de superarse a sí mismo.



Prepostre: el Heroes de Bowie, que estamos de excesos.



Postre: No sé los ambientes en los que se mueve La María últimamente y, la verdad, me tiene bastante intrigado. Esta maravilla navideña se la debes a ella. Mil gracias, querida.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Filosofías

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Vengo de moler, morena
de los molinos de abajo
duermo con la molinera
no me cobra su trabajo

Lo de Diógenes con Alejandro Magno fue una sobrada. Hay desayunos que lo ponen a uno helenístico, sí. Te imaginas a ese emperador emperifollado, dispuesto a darle el oro y el moro (perdón, el marroquí), tirando de chequera en plan marbellí, y llega este y lo desemperifolla en un segundo con aquello de "échate a un lao, majete, que me tapas la visual".

El Pablo Carbonell contó una vez en la tele -un programa cultural de La 2, no te vayas a pensar- que cuando actuaba en el Retiro, una señora les aventó un billetazo de un talego. Un talego, para los que os creéis que el pelo os va a durar para siempre, eran mil pesetas. Mil pesetas, para los que todavía no habéis cambiado los dientes de leche, eran seis euros. Seis euros de los de antes.

Con seis euros, hace treinta años, ibas al cine con toda tu familia extensa, te pillabas unos taxis y les invitabas a cenar en Zalacaín, te tomabas unas copas de ginebras premium, te cogías una suite en el Ritz para, al día siguiente, estar cerca del Palace y dejar pagada la boda de tu hija y, después, depositabas una señal en el concesionario para que te trajeran el nuevo Bentley. Con todo, todavía te quedaba para comprar el ABC y disfrutar de unas cañitas antes del cocido en Lhardy. Prueba a hacer eso hoy con seis euros.

A lo que iba, que mil pesetas eran un capitalito. Pues el Pedro Reyes, que actuaba con él, se lo devolvió a la señora alegando un "lo siento, ya hemos cerrado la oficina". Se lo devolvió de verdad, ojo. ¿Tú has visto a Pedro Reyes? Por si no lo recuerdas, es éste:



La anécdota de Diógenes, por alguna razón misteriosa, se ha difundido mucho más que la de Pedro Reyes. El griego, la verdad, era un brasas. Todo el día andaba que si busco a un hombre honesto, que si la gente es miserable, que si los placeres mundanos son una porquería. Que tal, que cual. Un ceporro.

Qué quieres que te diga, puestos a elegir entre sujetos a la que no se le entiende, me quedo con el Pedro, que lo veo más de "apártate que no me dejas llegar hasta la barra". Además, no es emperador, pero casi.






Bonus track: El Miguel se manda una pieza de alta cultura. Para los paladares más exquisitos, Cumbia Epistemiológica. Mil gracias, mozo.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Sanadores

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

A La Mancha manchega, que hay mucho vino,
mucho pan, mucho aceite, mucho tocino,
y si vas a La Mancha no te alborotes,
porque vas a la tierra de Don Quijote.

Viktor Frankl se inventó una terapia. El zagal decidió que la curación a través de la palabra no solo era posible, sino fetén. El objetivo del hombre, decía, era encontrarle sentido a la vida. Lo mismo que explicaron, y con más gracia, los Monthy Python. También es verdad que lo hicieron más tarde y no se habían pasado cuatro añitos en un campo de concentración. No es que sea excusa, por supuesto, pero algo de sentido del humor ya te debe quitar la experiencia.

Años antes, Freud ya había desarrollado la teoría del psiconálisis y la historia esa de que al ser humano le mueve la pulsión de sexo y la de muerte. La segunda no la tengo muy clara, pero para comprender la primera, con el corazón en la mano, tampoco parece que hubiera que quemarse las pestañas en la facultad de Medicina. Mi abuelo, que no tenía estudios, era bien capaz de desarrollarla cuando salía Sarita Montiel por la tele. Y sin darse tanto pisto.

Los tratamientos, en estos casos, siempre tienen que ver con dar la brasa. Tú empiezas a largar y, poco a poco, se supone, vas encontrando tu ser, tu inconsciente o lo que corresponda. Supongo que no está mal si tienes suficiente pasta y tiempo. Si andas con cierto apuro de la una o del otro, va a ser mejor que te decantes por la tercera vía.

La tercera vía es lo que se conoce como "la teoría del desahogo" y tiene a su máxima representante en Paquita la Punki. Paquita la Punki (no es su verdadero nombre) se casó, o la casaron, con un tipo de 42 años. Ella tenía 15. Al poco tiempo, para completar el cuadro, se enteró que su marido tenía una familia completita en otro pueblo. Subidón, tú.

Paquita, te imaginarás, no tenía muchas perras para pagarse un tratamiento, así que tiró p'alante. Hasta que descubrió que lo suyo era cantar. Y aprovechó, es un suponer, para arreglar algunas cuentas pendientes. ¡Gensanta del amor hermoso!

Lo que viene a continuación puede herir tu sensibilidad. Eso sí, te aseguro que es mano de santo para esos días en que te topas con un cantamañanas. Aquí va el remedio más rápido y efectivo para curarse dolencias, afliciones y otras malas hierbas. Viva el cante, viva el baile y viva el zampe. Querida, querido, la única, la insuperable, la desaforada Paquita la del Barrio:



Si eres de esa gente que no escucha las coplillas, o que las mira desde un aifon o algo así, como el tito Andrés, y no puedes ver el vídeo, aquí tienes un adelanto de la letra para ir abriendo boca:

Rata inmunda
animal rastrero
escoria de la vida
adefesio mal hecho

Infrahumano
espectro del infierno
maldita sabandija
cuanto daño me has hecho

Alimaña
culebra ponzoñosa
deshecho de la vida
te odio y te desprecio

Rata de dos patas
te estoy hablando a ti
porque un bicho rastrero
aun siendo el mas maldito
comparado contigo
se queda muy chiquito

Por cierto, si aún necesitas una sesión extra de terapia, aquí la tienes:



P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: La Dirección se había mandado un temazo. Pandeiro Rock se llamaba e iba a entrar directamente en la lista de éxitos del blog. Cómo sería de bueno que Youtube lo ha quitado por infringir no sé qué términos de uso. Sí, era así de bueno. Ya lo siento. En cualquier caso, mil gracias.
P.P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 30 de noviembre de 2012

Corazón de rock and roll

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Tiene la tarara una camiseta,
cuando se la pone se le ven las grrrrrr
La tarara, sí, la tarara, no,
la tarara, niña, que la bailo yo.

Mi adolescencia cayó en algún punto entre el homo habilis y el homo erectus. Esta etapa, por si lo has olvidado, era lo que se conocía popularmente como la edad del pterodáctilo y se caracterizaba por un cierto enfrentamiento con los progenitores y por la necesidad de formar parte de un grupo de iguales. Hoy te parecerá una fantasía, pero de verdad que eso pasaba. Los zagales se enfrentaban a una serie de inseguridades y temores que se superaban con el paso a la madurez, cuando aprendían a disimularlos.

En aquel entonces nos juntábamos la familia -quedaba muy lejos la ruptura definitiva de esta institución que padecemos en el siglo XXI- en torno a una buena hoguera y, abrigados con pieles, trasegábamos mamut (cuando había) y lo que pilláramos por ahí (cuando no).

Comíamos de todo, no como los niños de ahora, que solo quieren bollicaos y phoskitos. Tú cogías a un chavea de los de antes y le dabas un bollo industrial y te lo tiraba a la cara. "Déjame de triglicéridos y ponme un bocadillo de jamón de diente de sable", te decían. Aquello sí que eran homos.

A las primeras de cambio, eso sí, liábamos unos pitotes que para qué. Padre gruñía algo, Madre sobregruñía y mi menda lerenda emitía un sonido gutural. "A tu cueva", bufaba Padre. Allí me recluía durante horas y horas con mi walkman (reproductor de música que se usaba antes de internet: el equivalente a tu ipad, no te creas. -N. del T.-). Igual exagero si digo que el rock and roll me salvo la vida. La hizo mucho, mucho, mejor. Seguro.

Luego la cosa se puso fea, la verdad. Empezó a hacer un frío que te pasas, pero que te pasas, que te pasas. No una cosa de chaquetilla sobre los hombros, qué va. Ponías el telediario y todos los días la misma matraca: "Hace rasca, tú, pero mañana va a ser peor". El jefe de la tribu refunfuñaba: "Falacias contumaces". "La próxima primavera tenemos aquí un prado que va a ser la envidia del continente", agregaba. Ajá. Cuando se congeló el grajo, como dice una amiga de La María, debimos sospechar algo.

Mira lo que te digo. Eran aquellos tiempos duros, no como ahora, que tienes una vida regalada y te lo han dado todo hecho. Una glaciación tenías que haber pasado. Pues bien, cuando estábamos todos hechos una bolica, apurando los últimos rescoldos del fuego y apretándonos los unos contra los otros pa ver de sumar una jícara de calor manque fuera, siempre había uno que la liaba.

El tipo sacaba el instrumento y ahí nomás empezaba a aporrearlo. Tres acordes, no sabía más. Pues a la segunda canción no había quien parara. Aquello era el acabose. Ahora dirás que no tiene relación. Que no hay causa-efecto, alegarás. Que no se sostiene, insistirás. Muy bien, ponte como quieras, pero, ¿tú has visto que se haya vuelto a congelar el planeta?



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: Tengo tanta gente a la que dedicarle este post, que lo mejor será que te lo dedique directamente a ti.
P.P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Satán


Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Guitarrico, trompa y gaita
tocaremos con ardor
aunque tu pandero, niña
tocaríamos mejor. (*)

El otro día vi un heavy. No sé si te acordarás de esos zagales. Eran personas como tú y como yo que llevaban camisetas así como de dar miedo. Uuuh, uuuh. Angelitos. Hoy, la verdad, después de siete secuelas de Saw y tres de Hostel, las remeras esas parecen merchandising de Ghost. En fin.

Satán, en aquel entorno, era un 'must'. Y Satán, hasta donde alcanza el conocimiento humano, es más malo que el demonio. La cosa debía tener su punto folclórico, no digo que no, pero ahí que arraigaba en el corazón de los metaleros y no se iba ni frotando con Mecano.

Javi el Largo, que le daba a esos excesos allá por los 90, se encontró la horma de su zapato a principios del siglo XXI. Su hermana había tenido una criaturita y la quiso cristianar. No se le ocurrió mejor cosa que llamarle a él como padrino. En pleno bautizo, el señor cura le mira y, solemne, le interroga: "¿Renuncias a Satanás, padre y autor del pecado?".

La iglesia en silencio, el mozo que se queda boquiabiértico y el cura que empieza a mirarle la melena. Con menos de eso se hizo Ingmar Bergman más de cincuenta películas. El debate interior tuvo que ser desgarrador. Ponte en situación, con un millón de pantalones elásticos y de muñequeras con pinchos en tu fondo de armario. ¿Tú qué hubieras hecho? Lo que hizo él: cruzar los dedos y contestar.

Mucho no se debió fiar el otro, que no ha sobrevivido la Iglesia dos mil años a base de apretones de manos: "¿Y a todas sus obras?" . "¿Y a todas sus seducciones?" .  Chacho, que le faltó encenderse un puro y enfocarle un flexo a los ojos.

Glaciaciones como estas han ido acabando con el conjunto de los heavies. Tampoco le ha importado mucho a nadie. Al fin y al cabo, el 20% de los vertebrados está en peligro de extinción y, con el corazón en la mano, si te ofrecen un koala y un melenudo: ¿a quién te llevarías a casa?

Aún hay quien dice, eso sí, que ser metalero no es sinónimo de drogadicto y/o satanismo. Pues claro que no, compa. Claro que no. Tururú, tururú y tururú, pajarito. La mayor astucia del diablo es hacernos creer que no existe, que lo sepas. No te fíes. No bajes la guardia. Todo es un montaje. Si pones del revés sus trajes de Armani verás que están cosidos con parches de Black Sabbath.





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 16 de noviembre de 2012

Revelaciones

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

El día que me muera
me van a tener que poner una faja
y es que la tengo tan tiesa
que no van a poder cerrar la caja

Billy Wilder ha sido el mejor director de todos los tiempos. Hay dos verdades inapelables. Una es esa y la otra es que la peor cerveza del mundo es la San Miguel. Estaba escrito en la primera versión de las Tablas de la Ley ("No beberás San Miguel"), aunque desapareció en una revisión posterior porque la compañía amenazó con retirar la publicidad.

Cuando a Trueba le dieron el Óscar por "Belle Epoque", ya sabes, se soltó aquello: "Me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero solo creo en Billy Wilder. Así que, gracias Mr. Wilder". Lo que Fernando -permíteme que te llame así, que sé que me estarás leyendo- vivió en ese momento es lo que se conocía, antes de la ESO y de la destrucción de la familia, como una epifanía.

El otro día tuve mi revelación. Estábamos en casa de la Mireia bebiendo unos refrescos y arreglando el mundo. Con quién se acuesta fulanita, lo ratuncio que es menganito, lo andrajosa que es zutanita y ese tipo de cosas. Seguramente saliste en la conversación, pero no te preocupes. Como ves, fue todo en plan cariñoso. A la quinta o sexta consumición, se hizo perentoria la visita al tigre y allí que fui con la alegría propia de quien se sabe conocedor de los entresijos de tal tarea.

Fue un pis de libro, oye. La parábola del trazado merecería salir en un tratado de matemáticas. Tiré de la cadena, me lavé las manos y volví al salón principal. Está mal que yo lo diga, pero me hubiera puesto por el desempeño completo, al menos, un nueve.

Al rato fue Mireia, la que, etérea, tuvo que acercarse al tocador. De pronto, unos gritos en un lenguaje incomprensible, con ciertas reminiscencias semíticas, llamaron nuestra atención. Raudos, acudimos a sujetar la cabeza de la moza, que giraba sobre sí misma, mientras que le poníamos una cuchara entre los dientes e intentábamos limpiarle los espumarajos. En vano. No había modo de tranquilizarla.

Al par de horas, con los ojos inyectados en sangre y arrancándose los cabellos, comenzó a gritar en cristiano:
- "¿Por qué?, ¿por qué? ¡Malnacido, ignorante, repugnante gusano, rata de dos patas!".
- "Jodo", pensé, "se conoce que se ha acordado de su ex".
- "No te hagas el loco, que va por ti".
Terror.
- ¿Tanto trabajo te cuesta bajar la          tapa, so pedazo de         ,                   ,                   y            ?
Unos insultos que harían palidecer a un legionario, tú.

Miré a la María, buscando comprensión en sus ojos. Miré mucho, eh, pero mucho, mucho, bien al fondo. Llegué más lejos que Cousteau en el Calypso. Ni te imaginas lo profundo que puede ser un reproche. Vencido, me dejé caer en una butaca y no volví a abrir la boca. Ni siquiera sabía que estaba mal. Palabrita.

Al día siguiente coincidí con el Paco y la Fátima. La Mireia también estaba, pero no quiero nombrarla mucho desde entonces. Buscando la complicidad propia de los gorilas de espalda plateada, tracé mi plan. Primero, el cebo: "Fátima, ¿a ti te molesta que se dejen la tapa del váter levantada?". Me miró como si estuviera turulato. "¡Toma claro! Es asqueroso, repugnante y desagradable a un tiempo". Había caído en la celada.

"Paco, ¿tú bajas la tapa después de hacer pis?". Clarines de triunfo resonaban en mi cabeza. ¡Qué momento! Camaradería masculina defendiendo los valores de Occidente. Estocada definitiva. Unas risas y a seguir defendiendo el derecho a la micción sin cortapisas:
- "Hombre, claro", me estampó en la cara.
- "Co-co-co-co-co-cómo?".

Ya estaba hundido, créeme, pero aún se guardaba la puntilla:
- "Que sí. Y además paso un papelito por el borde para limpiar las salpicaduras".

Jamás olvidaré las caras de satisfacción de las dos mozas. ¿Oyes ese ruido? Es el sonido de la autocomplacencia de un hombre cayendo desde las más altas cimas de la arrogancia. Me han quebrado. Ahora, yo también bajo la tapa. ¿Y tú?





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: Las dos coplillas de hoy salen del blog de Sonideros. Una cosica impresionante lo que tienen ahí.

viernes, 9 de noviembre de 2012

14-N

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Tiembla porrón,
tiembla porrón,
que poca vida te queda,
ve pidiendo confesión

Este miércoles, no puedes callarte. Te podría dar una lista de motivos, pero no lo haré. Lo va a hacer Paulo Coelho, con una de sus mejores frases: "Cuando quieres algo, todo el mundo conspira para que realices tu deseo". Relee la frase. Cierra los ojos. Paladéala. Recuérdala cada vez que intentes aparcar por el centro.

El 14-N se va a cumplir uno de mis sueños y cuento contigo. Del cabo de Gata hasta Finisterre, ahí estará España, conspirando. Aún hay más. Media Europa se unirá a la jarana. Me lo dijeron el otro día y no daba crédito.

"¿Una huelga?", repetía ojiplático. "¿Una huelga?". Todavía se me humedecen los ojos. Las manos me tiemblan y la voz se me quiebra. "¿De verdad?". Tomé aire. Tomé más aire. Exhalé. Hasta que no puede contenerme: "¡¿Por mi cumpleaños?!". Igual me miraron raro, pero ya no veía.

Este 14 de noviembre, no sé si te lo he comentado, es mi cumpleaños. Personas con las que jamás he hablado han decidido festejar así mi aniversario. Me los imagino en los corrillos de conspiradores: "Que no trabajamos, leñe, pa una vez al año que cumple años el zagal". No tengo palabras.

A ver, ya sé que lo fetén, fetén, es estar en el santoral con números rojos, pero por algo se empieza. Vale que no es una Asunción, una Inmaculada o unos Reyes Magos, aunque estos jolgorios también tendrían sus inicios, digo yo. Habría un día en que se celebraran por primera vez antes de llegar al All Stars Saints. Mira el día de la Constitución, sin ir más lejos, cómo ha ido consolidando sus derechos y está ya a punto de canonización.

Eso sí, si nos ponemos muy tontos a ver qué santo ha alcanzado proyección europea. Internacional, tú, poca cosa encuentras. Mucho localismo, mucho patrón de pueblo y tal, sí que hay. Convocatorias europeas, más bien pocas. Erasmus de Rotterdam y para de contar.

Por eso estoy muy agradecido este año a toda la gente del Viejo Continente que ha convertido este cumpleaños en algo especial. No tienes excusa, así que luego no vengas con cuentos. Este miércoles, felicítame, anda. Me vale cualquier medio de comunicación, incluso un anuncio en la tele (en La 2, claro, que es la única que tengo sintonizada). Si no lo haces por mí, hazlo por Paulo. No lo dejes en mal lugar. Conspira, criatura, conspira.





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: Gracias y felicidades a Bea, colegui de la Mireia y compañera cumpleañera, por dar la idea para este post.
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 2 de noviembre de 2012

Día de difuntos

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Me agrada un cementerio
De muertos bien relleno,
Manando sangre y cieno
Que impida el respirar. (*)

Tycho Brahe se murió por educación. Tú lees el nombre y te crees que era un Juan Lanas, pero de eso nada. El mozo era un astrónomo de relumbrón de antes de que se inventarán los telescopios. Entre sus movidas montó el primer observatorio de la cosa celeste y se hizo un nombre en el mundo del estrellato descubriendo una supernova, así que chitón.

Lo que te comentaba. Por aquel entonces las reglas de etiqueta no eran como las de ahora, que te pones a mandar guasaps en una comida con premios Nobel. Qué va, qué va. El sistema educativo español (abuelito, dime tú) no estaba tan extendido (cof, cof) y había ciertas cosas que se consideraban de mal tono (cof, cof y recof).

Resulta que el señor Brahe había recibido una invitación para un banquete en Praga y se fue p'allá hecho un pincel, como está mandao. Imagínate que te dejan a ti suelto por esos lugares. A las tres horas andas cantando el "Chequia, patria querida" con los lugareños y a ver quién te mete en la recepción.

Como no todos son como tú, nuestro astrónomo se plantó en el ágape como un clavo. Los saraos aquellos debían durar más o menos lo que una boda gitana y al buen hombre le entraron ganas de hacer pis. Mira tú por donde que eso de levantarse en mitad de la comida se consideraba una ofensa grave. Muy grave. Debía estar a medio camino entre matar al hijo del anfitrión y yacer con su progenitora encima de la mesa tras darle boleto al vástago, porque Brahe aguantó como un jabato.

Te va a sonar a chufla, pero el zagal cogió una infección de orina de resultas de aquello. Ahora ríete si quieres, pero once días después le cavaron el hoyo, tú.

Jack Daniel era menos contenido. Este (es el del wiskazo, sí) tenía un carácter de mil demonios. Una mañana le dio por ir a contar los billetes que tenía en la caja fuerte, pero se ve que no recordaba la combinación. A lo mejor, si hubiera sido fabricante de rabos de pasa no se le habría olvidado jamás, pero los efectos de las bebidas espirituosas son ligeramente diferentes. Cada uno se gana la vida como puede.

Más vale fuerza que maña, se dijo y le arreó una coz a la hucha esa que le dejó el dedo gordo para pedir en la puerta de una iglesia. Te va a sonar a rechufla, pero agarró una infección a raíz de aquello que lo convirtió en criador de malvas. Hay gente a la que le pierde el carácter.

Permíteme que te avise,
si vas a darle al alpiste:
Si bebes sin tasa,
lleva una gasa.
Si bebes sin fuste,
no te me ofusques.

Buen día de difuntos.

Nota: Las historias, por cierto, las he sacado de aquí.



Sé lo que escuchas cuando nadie te ve:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 26 de octubre de 2012

Algonquinos

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

El jefe de la charanga
está loco de contento,
porque tiene una muchacha
que le limpia el instrumento

Manhattan se compró por cuatro duros. Bueno, por 60 florines que, al cambio actual, vendrían siendo 24 o 25 dólares. Ni idea de cómo han hecho la equivalencia, tú, pero parafraseando al grupo de economistas Siempre Así:
"Si los hombres han llegado hasta la Luna, si desde Sevilla puedo hablar con alguien que está en Nueva York, si la medicina cura lo que antes era una muerte segura, dime por qué no es posible esa conversión"
La cosa es que unos holandeses se habían asentado en la parte baja de la isla y en 1626 llegaron un acuerdo con los nativos del lugar. "Te paso unas baratijas y me quedo esto para plantar unos tulipanes, ¿te hace?". Los algonquinos no tenían muy claro lo que estaban firmando, natural, pero plantaron la rúbrica. Te lo cuentan en frío y te piensas, que lo sé: "vaya pedazo de mamones los zampaquesos estos". Ajá. Igual si les hubieran dicho que no se habrían cogido el barco de vuelta a Amsterdam, sí.

Los negocios, entonces, se hacían de otra manera. Échate solo un siglo para atrás y mira a Pizarro. El tipo se llega al Perú y trinca a Atahualpa. Este prenda, que era el masca de los incas en aquellos tiempos, tira de chequera:
- Chacho, te doy una habitación llena de oro y dos de plata si me dejas libre, que no aguanto ni un disco más de Los Chichos.
Al extremeño le empiezan a hacer los ojos chiribitas y se pone hasta cariñosón:
- Pero haberlo dicho antes, criatura. Anda, ve juntando las perras que voy a por la llave.
No habían terminado de echar la última paletá de doblones cuando ahorcaron al menda. Un trato es un trato, tú.

La María está en Nueva York. Necesitaba renovar el vestuario y se ha ido al Soho, que dice que en Londres ya no tienen prendas como las de antes. Es uno de sus tres viajes anuales inexcusables. Los otros dos son a la Semana de la Moda de París, para criticar el mal gusto de los diseñadores, y al hotel Raffles de Singapur, para liberarse del estrés.

La moza dice que va por trabajo. "Y, además, a ver por qué tengo que andar dándote explicaciones a ti", me espetó antes de dar un portazo. Hasta ahí podíamos llegar. En el momento que oí bajar el ascensor, aproveché para soltarle: "Bueno, pues vete y haz lo que te dé la real gana".

No se lo cuentes, pero ni he pulido la plata ni he sacudido las alfombras persas desde que se ha ido. Llevo toda la semana haciendo el algonquino.



La Inma se manda la coplilla de arriba, que pinchó su Sumo Sacerdote, Juan de Pablos. La Dirección, por su parte, se ha pasado la de abajo con esta presentación: "... esta simbiosis, esta unión perfecta, este sine qua non de la Canción del Viernes, entre dos monstruos del espectáculo: Julio Iglesias y Faemino". Para decirles que no a alguno de los dos. Mil gracias mil.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 19 de octubre de 2012

Pelazo

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Una moza se sentó
en una piedra caliente
y cuando se levantó
llevaba la permanente. (*)

A partir de ciertas edades, los amigos o están muertos o están calvos. Localízate la arteria temporal. Está más o menos en la sien y es la que se te pone estupenda cuando tienes el intestino vago. Ponte la mano ahí. En la arteria, digo. ¿Tienes pulso? Si la respuesta es sí, sigue con la zarpa hacia atrás. ¿Tienes pelo? ¿Sí? Tienes quince años.

Tú, que eres un zagal, no sabes lo que es que se te caiga el cabello a jirones. No entiendes el sufrimiento de ver como el rock and roll, el heavy y el reggae pierden su sentido. ¿Cómo pudo gustarme alguna vez?, te preguntas. En los casos más graves puedes terminar con una colección completísima de new age. Poca broma con eso.

Lo peor de todo es el aseo diario. Te lavas con mimo, que no has sentido tanta ansiedad en tu vida antes de tocar pelo. Ganas te dan de despedirte de cada cabello. La ducha te aterroriza. Si por ti fuera, tendrían que escribir "Arbeit macht frei" en la puerta de tu baño.

En las casas de los amigotes es otra historia. Ahí no vas con miedo, qué va. Ahí entras al tigre con ganas de venganza. A más pelo del anfitrión, mayor revancha. Un anticaspa, te salpico la tapa. Un acondicionador, toma un goterón. Sin piedad.

El remedio, intuyes, es hacer un listado de alopécicos de relumbrón. Yul Brynner y Kojak te salen del tirón (sólo por conocerlos ya mereces perder la mitad de la pelambre). Luego, casi de seguido, están Sean Connery, John Malkovich y Bruce Willis. Los dos primeros están bien para consolarse, pero el que parte el bacalao es el tercero.

Bruce Willis hizo La jungla de cristal cuando ya le asomaba el cartón y ahí estaba dando cera. Sin despeinarse. Un crack. Ganas te entran de cogerte el metro hasta el aeropuerto y ponerte en el arco de seguridad para controlar los botecicos de todos los terroristas. "Ni un champú", gritas al televisor, "es que no va a pasar ni un champú".

No te preocupes. Un día llegará en que te pases la mano por el melonar y notes una hermosa cabellera. Un pelazo que te cubra la sien. Tanto, tanto, que no sentirás ni siquiera sus palpitaciones. Minucias. "En ocasiones tengo melena", pensarás, y una sonrisa recorrerá tu cara de patilla a patilla.

Nota: Este post está dedicado, con todo el cariño, a La Dirección, al tito Andrés y al Villas, y a cualquier otro que se dé por aludido, por llevar años dándolo todo sin cortarse un pelo. Y, por supuesto, al Pepe, por haber sugerido la idea con su comentario: "Ese pelazo es dinero en el banco".



Confío en que aquí todos chapurreamos el magyar. El resto de los vídeos estaban protegidos. Gozad de las sutilezas de la letra.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 12 de octubre de 2012

Fiesta nacional

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

El día que yo nací
acababa de nacer
y a los quince días justos
ya tenía medio mes

Los asturianos de bien dicen que Asturias es España. El resto, apostillan, es tierra reconquistada. Es por lo del Pelayo. El mozo, ya sabes, se juntó con cuatro amigotes en una cueva y, desde allí, se la lío a un ejército de musulmanes a base de tirarle cantazos.

Covadonga era el único sitio de la Península, por aquel entonces, donde uno podía comerse unos chorizos en condiciones. En el resto de casas, de Almería a Finisterre, a la hora de comer tenías o cuscús o humus. Las madres, no obstante, ya decían aquello de "son lentejas". Unas adelantadas a su tiempo.

La María y yo hemos estado en la gruta este verano. Es de lo más cuca y hasta le han adosado un monasterio al lado para darle color. Allí vimos la tumba del zagal con este epitafio:
"Aquí yace el rey Don Pelayo, electo el año de 716, que en esta milagrosa cueva comenzó la restauración de España. Vencidos los moros, falleció en el año 737 y le acompaña su mujer y hermana".  
Déjame que te diga una cosa: el Pelayo este, al lado de un vallisoletano, es un secesionista. Te cuento. Este verano se casaba una amiga de la María en Pucela. "Yo paso", comenté. Ni me miró, oye. Me dio un papirotazo, me agarró por la oreja y me dijo: "¿Te he preguntado?". Total, que allí fuimos de muy buen grado, que a cumplidores no nos gana nadie.

Me salto la parte del banquete y paso directo al sarao. Habían cerrado un pub para los invitados y allí que nos plantamos. Estilazo que te pasas. Si ves la conga, te crees que es un flash mob de Patrico. No te digo más.

En un momento dado, el 'pincha' se va al baño. La mesa está ahí, tan cerca que puedo tocarla. Miro los servicios. Seguro que va para largo. ¿Tú qué hubieras hecho? Ya me veía dando un vuelco a la fiesta colocando, uno detrás de otro, a los Clash, los Ramones y los Sex Pistols. Aún me estaba relamiendo delante del ordenador cuando se hace el silencio.

Palabrita del niño Jesús que no había tocado nada aún. De pronto, con el volumen con el que se escucharían las siete trompetas del Apocalipsis si las tocaran al unísono dentro de un botijo empieza a sonar el himno de España: chinda, chinda, tatatatatachinda, chinda, chinda, chin... Qué apuro, tú.

Como quien no quiere la cosa, empiezo a hacer un moonwalker para recuperar mi posición original en la barra y me quedo quietecico confiando en que nadie se haya dado cuenta. Ana Frank a mi lado hubiera parecido Belén Esteban.

Casi se me había olvidado cuando se me acerca un tipo y me planta un abrazo. No un abrazo vulgar de esos de palmaditas en la espalda, no. Uno de eres el neurocirujano que ha salvado la vida de mi hijo. Por segunda vez. "Con dos cojones", me suelta. "¿Por?" "Por lo del himno". Hombre, te quedas pensando, si lo hubiera pinchado en el Aberri Eguna, todavía, pero aquí tampoco es para darse pisto.

El caso es que la concurrencia empezó a comentarle a la María lo majo que era. Seres humanos con los que no había cruzado una palabra. Curioso. Toda una vida intentando socializar y resulta que solo hace falta tener una selección musical adecuada.

A partir de ahora, lo tengo claro. Me voy a grabar un pendrive con la Marcha Real, Els Segadors, el Eusko Gudariak y el Fogar de Breogán. Pienso convertir cualquier fiesta de chichinabo en una auténtica fiesta nacional y dejarme arrastrar por el cariño de las gentes. Espero no confundirme de pista, compatriota.



La Dirección se ha mandado la coplilla de arriba con una curiosa explicación de por qué nace uno bailongo. Va de años pretéritos, de televisiones en escaparates y de madres embarazadas viendo estos temazos. Todo puede ser. Mil gracias.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 5 de octubre de 2012

Alma de tango

Queridas queridísmas y queridos queridísimos,

Cuando salí de mi tierra
volví la cara cantando
porque me iba pa Francia
a tostarme de morapio

Gardel se colocaba el esmoquin, se le acoplaba a la voz y le salía arte hasta por la botonera. Los grandes son así. Tú lo oyes y es que te empapas entero de la Argentina. Tiene su guasa que naciera en Francia.

El Villas ha emigrado a París. ¿Casualidad? Vino al mundo en Madrid y ahí nos conocimos compartiendo piso. Para mí fue como caer en el Nueva York de los 70 en casa de Tony Manero. Nos hicimos amigos rápido mientras me enseñaba los ambientes más selectos del villorrio. Tenía un porfolio completísimo de tascas de fritanga y locales de apertura temprana. Una mezcla insuperable. La capital, normal, se le acabó quedando pequeña y pronto puso la vista en empresas mucho más ambiciosas.

Barcelona es una ciudad cosmopolita llena de espacios de diseño y espíritu europeo. El reto que necesitaba. Con paciencia y tesón diseñó la ruta de los locales más elegantes de toda la Ciudad Condal: Casa Rodríguez, Bar Las Marinas, El Pollo Campero, Frankfurt Nadal. Lo mejor de lo mejor. Un trabajo de entomólogo. Hasta que conoció a la Justine.

La Justine es una francesa que lo convenció para trasladarse a París. La Laly, amiguísma del chaval, cuenta que en el proceso de pelar la pava les enseñó una canción que acostumbraban a cantar a grito pelao cada vez que se soplaban unos cuantos vinos. "Póntela como homenaje", dice.

¿Un homenaje? El Villas se merece un monumento. Tú lo colocas en un páramo de Utah, echa un vistazo a su alrededor y te encuentra el mejor cocido madrileño del estado en medio minuto. Con una cerveza bien tirada. Los grandes son así. Cosas de haberse empapado España entera. Tiene su gracia que se vaya a Francia. Será el alma de tanguero. Buena suerte, mozo.



El de arriba no es el vídeo original que se ha pasado la Laly, pero es que al parecer tiene unos derechos de no se qué que hacen que no se pueda ver aquí y patatín y patatán, así que, además de al Zanini, tenéis la posibilidad de disfrutar al José Luis Moreno francés. ¿Quién da más?
---

No sé si al Gardel le sentaba bien cualquier traje pero, desde luego, al Villas le sienta bien un tango. Uno en concreto. Va por ti, mozo. Abrazazo:




Besos a tutiplén.

P.D: ¡Todos somos Blanco Herrero!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!


viernes, 28 de septiembre de 2012

Sabiduría

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Sale el sol por la mañana
por la mañana sale el sol
los mosquitos por la tarde
y por la noche salgo yo

"Un viaje de mil millas comienza con el primer paso". Lao Tsé era un fiera. Se sentaba el tío en el porche de casa con su carajillo, su pipa y su uña del meñique bien cuidada y se ponía a escribir aforismos a ritmo de revolución industrial. "Espera, espera, que tengo otro", decía a sus amigotes durante la partida de mus: 

- "El que sabe no habla, el que habla no sabe".
- Que te calles, tron, que no vas de mano.

El oriental medio es un tipo con clase al que las frases le quedan como un guante (o, dicho para que me entiendas: la flor del conocimiento/blanca/florece en el prado verde). Son gentes que van construyendo edificios conceptuales en su diario acontecer:

- Cuando compres el pan, no mires el precio, fíjate en si estará tierno.
- Comprueba si el café está frío antes de calentarlo dos veces.
- No salgas sin abrigo si no sabes si va a refrescar.
- Coge el paraguas si llueve, pero déjalo en casa los días de sol.

Que te da que pensar. Si tu madre llega a nacer en una aldea china hubiera cambiado el curso de la historia. Mala suerte, tú.

Unos progenitores fetén son como un palet de galletas de la fortuna. La Fátima lo sabe bien. El otro día fue de primeriza a una mani. La inexperiencia en esas lides le llevó a recurrir al consejo paterno: "Eso no sirve para nada".

Ahí, robándole la ilusión a la zagala, que a punto andaba de pintarse la cara de azul y blanco y comprarse un kilt. "Para algo servirá, ¿no, papi?", balbuceó. "Que no, hija, no te empeñes", insitió. Un momento duro. ¿A qué padre no se le abren las carnes al tener que abrirle los ojos a sus retoños?

El buen hombre, ansioso por consolarla, se puso nostálgico y se acordó de los 70, unos años llenos de ilusión y esperanza. Evocarlos y asomarle las lágrimas a los ojos vino de seguido, natural. Entonces, una tras otra, fue haciendo recuento de las batallas perdidas. Imagínate qué no se le pasaría por la cabeza en ese momento. Hasta que ya no pudo más y estalló: "De verdad, hija, créeme, yo una vez me manifesté en contra de la democracia y mira".





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 21 de septiembre de 2012

Compras

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

En el barrio me critican,
porque soy la espabilá,
porque tengo toa' la jeta
de mi tía Trinidad.

La María me llevó el otro día de compras. "Se te ve el pito con esos vaqueros", me dijo. Apenas tienen un par de agujeros, pero hay veces que se pone estupenda y te dice frases de esas. Hasta modula la voz, tú, que la escuchas y parece que te has subido un escenario.

"Y a ver cuándo tiras esas zapatillas", apostilló. "¿Qué pasa, que también se me ve el pito?", disparé. Lo hice para mis adentros, pero cualquier día se lo largo para que se entere, ya verás.

En esas fantasías de empoderamiento andaba cuando me bajó de la nube de un cogotazo. "Andando". Oye, cuando me quise dar cuenta me llevaba de la oreja a la tienda de confecciones para caballero.

Ahí no sé lo que me pasó, pero me entró un arrebato de dignidad. No iba a ponerlo tan fácil. Por supuesto que no. Pensé en los más grandes. En Gandhi. ¡Gandhi! ¿Que haría Ghandi?, me pregunté. Decir que no, claro, resistencia pasiva y tal. Plantarse con su túnica ante quien fuera necesario. ¿Dónde está Gandhi? Muerto. Hala, al probador.

A la media hora comprobé que me había convertido en un Nenuco, así que me dejé hacer. Hasta que llegó el gran momento. "Espera, que tengo que mirar una cosa para mí":

- ¿Me hace gorda?
- No, cari, estás delgadísima.
- No me has mirado.
- Es que has adelgazado tanto que casi no se te ve.
- Sí, me hace gorda. ¿Y esto?
- Te queda guay y hay que ver qué poco espacio ocupas.
- ¿Seguro?
- Más que seguro. Oye, te has quedado en los huesos.
- No, no me queda bien.
(bis)
(rebis)

Llegó un momento en que me nublé. Compréndeme, después de cincuenta y siete sinónimos de esbeltez, me había quedado seco: "Igual eso no te queda del todo bien". Madre mía del amor hermoso. Me clavó una mirada de las que te hacen perder un metro, me sacó de la tienda a collejas y, palabrita del niño Jesús, me soltó: "Anda, hijo, que no sé ni pa qué te traigo".



La de arriba viene de parte de La Dirección. Magnífica, como siempre. La de abajo se la manda el Juanma. Tiene una letra que no se la salta un gitano. Mil gracias, mozos:



Besos a tutiplén.

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viernes, 14 de septiembre de 2012

Música con mensaje

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Ya tenemos algo bueno,
en este pueblo señores
buenas chicas, buenos chicos
y todos son comuneros. (*)

La Dirección ha estado de vacaciones en Palestina. Cada uno viaja donde quiere y hay gente que colecciona sellos para divertirse, así que no critiquéis al zagal. Lo que pasa es que se pone uno a pensar cómo serán los Territorios Ocupados para veranear. Porque tú fantaseas con Benidorm y lo tienes claro: vas con tu sombrilla, tu meyba y tus ganas de fox trot y, con un poco de suerte, hasta te topas con Manolo Escobar en el paseo marítimo. Con el corazón en la mano, esto último es más grande que pisar Tierra Santa.

En Palestina, por lo que se ve por la tele, ná más que hay polvo, escombros y mozos jugueteando con pedruscos. Que la coge un constructor del Levante con vista y te deja aquello primoroso, oye, pero otra cosa es lo de remojarse los juanetes. Igual por eso decidieron montar un parque temático de cooperantes aprovechando que hay gente de poco lavarse. En el mundo en general, me refiero.

Un cooperante que no haya estado en Palestina es como un jiennense que no desayune tostadas de aceite y tomate. De esos que dicen que son de Jaén, pero les miramos raro y los ponemos de vuelta y media en casa. "¿Has visto al hijo del Lucas, cómo le daba a la mantequilla?". Porque cada uno en privado que haga lo que quiera, ¿eh?, pero tampoco hay que confundir libertad con libertinaje. Padres ha habido que, después de negar durante años que lo que había en el tarro del frigorífico era mantecaza, no han soportado la presión y han echado a su vástago de casa. Otro día, si eso, hablamos de familias rotas por costumbres disolutas.

La Dirección, pues, venía contando cómo estaba por allí la vaina. Tú sabes, que si escoltas, que si metralletas, que si por aquí no pasas, que si te construyo un muro sin licencia de obras, que si te endoso una pasadita de trompazos. Lo habitual en los sitios muy turísticos, que no respetan al cliente.

Lo que pasa es que se le ha despertado el virus ese de la transformación social. O eso o se lo ha inoculado la Chío, que no hay que descartar la capacidad de convicción de un buen cachiporrazo, pero por ahí va la historia. Imagino que será como cuando vas a la India y te ves a un niño de esos pobre, pobre, muy pobre, pero que te mira y sonríe. Ahí tú, en la pureza de su mirada, ves la paz interior y la cantidad de cosas que tenemos y que no necesitamos, como la comida, por ejemplo, y te da un vuelco la vida.

En fin, que se ha mandado una coplilla para hacer un llamamiento a la acción y eso y, como quien manda, manda, la pongo. Dicho sea en su descargo, las cosas como son, que no da la brasa, no ha venido con pañuelo y ha estado quince días sin probar la cerveza. A ver si hubieras aguantado tú. Un respeto.



También es casualidad que La María haya contraatacado sin pretenderlo, pero ha encontrado esta joyita. No te lo pierdas. Cuatro minutos que no se borrarán de tu memoria. Ben-Gurión fijo que está meneando el esqueleto:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 7 de septiembre de 2012

La llamada del saber

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Que yo no bebo por beber,
que bebo para olvidar,
porque bebiendo se olvida
el tener que trabajar.

Hay llamadas telefónicas que te trastornan. Al Enrico lo despertaron una madrugada. "¡Mi mujer, Enrico, mi mujer!". Chacho, a las tres de la mañana te da un toque un amigo con esas y ya estás sacando el traje negro. "Tranquilo, bambino, tranquilo", le dijo. "¿Qué ha pasado?"

El otro le explica que estaba viendo unos vídeos en internet. Sobre geografía. De repente, en una de las lecciones, aparece su señora con unos profesores que le van explicando donde queda Albacete. Toda una impresión. El buen amigo se encontraba destrozado: "No sabía yo que tenía ese ansia de conocimientos, ese afán de saber que mis carencias intelectuales no podían suplir", se lamentaba el hombre.

Como ambos colegas comparten el interés por el estudio de la orografía, Enrico le pidió el link "para confirmar que era ella la pupila". Sí, ahí estaba, con su mapamundi y todo. "Lo último que te podías imaginar, la verdad. Si la ves, es todo lo contrario a una intelectual, pero allí no paraba de preguntar por un montón de ciudades". Sorpresas te da la vida.

Este fin de semana comienzan las fiestas de Albacete. Un gran momento para rendirle un sentido homenaje a la ciudad en buena compañía. Latitud 39.00º N Longitud 1.53º O.

Nota: El Enrico jura que la historia es real. Pa mí que, en realidad, trabaja en el departamento de marketing de un call center. La próxima vez que suene el teléfono y no lo cojas, piensa si no será un amigo que necesita tu ayuda. Felices siestas.


Visto en El descodificador

La Dirección tiene un capricho. El buen mozo se quedó con las ganas de que le pusieran una canción de Dinamita pa' los pollos en una caseta en las fiestas de Torrelavega. Esto no es Torrelavega, pero se hace lo que se puede. ¡Camarero, una de bourbon!:



Bonus track: El Miguel sigue alborotado y ahora se manda esto. El Sr. Chinarro no tenía la cabeza en la rima, la verdad, pero el mensaje queda claro. Mil gracias, mozo.


Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 31 de agosto de 2012

Normativa

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Si te aprieta la goma la braga,
si te aprieta la goma el sostén,
te la cortas con unas tijeras,
ya verás que bien andas después.

El ser humano, en cuanto se junta con otro, empieza a ponerse normas. Lo siguiente que hace es pasárselas por el forro. Entremos en el baño de un piso de estudiantes. Los círculos de roña alrededor del váter muestran la cantidad de integrantes de la cochiquera que se ha saltado el cuadrante semanal de limpieza. Cuando los anillos empiezan a juntarse, hay un gabinete de crisis, se adecenta un algo la pocilga y se reestructuran las tareas para dar comienzo a un nuevo ciclo. Lo habitual es entre dos y tres al año.

La costumbre es la que va marcando las pautas, claro, y se regula lo que es viable. Así, por ejemplo, desde que en Madrid se vivía en cuevas, no había ningún problema en cazar ballenas en el Manzanares (antes del auge del ecologismo), pero ya se empezó a considerar de mal tono el saludar al entrar a una tienda o poner tapa en la terraza de los bares. La tradición se ha perpetuado y aún hoy el tabernero te responde con un sonido gutural cuando pides algo de picar.

Sigo. Tazones es una parroquia asturiana donde las gentes acuden a ponerse cucas de potaje y marisco. El lugar tendrá unas cien casas y hay por lo menos 25 restaurantes. El clásico pueblo de pescadores, sí. Mira, una foto:

La imagen es de Sueiras en Wiki Commons.

Un sitio de esos donde un madrileño te dice "aquí me quedaba yo a vivir" y te empieza a soltar un discurso sobre las bondades de los lugares pequeños, y tal, y sin estrés, y cual, y conociendo a los vecinos, y pascual. Cuando empieza a contarte cómo se criarían sus hijos, tú también tienes claro que lo dejarías allí.

Bueno, pues en este ambiente idílico, después de zamparnos tres platos de fabes con almejas, fuimos La María y yo a dar un paseo por el puerto, que es desde donde está hecha la foto de arriba. Ahí andábamos, cogidos de la mano y entre palabras de amor, cuando nos encontramos este grafiti:


Espera, que te pongo el zoom:


Ahí es cuando uno reflexiona sobre los usos y costumbres de los lugareños y confirma que en la ciudad tampoco se vive tan mal. Después te imaginas la impresión que se llevó el rotulista, que hasta tuvo ir por un bote de pintura ("he visto cosas que vosotros no creeríais"), y sientes compasión.

A todo esto, tienes el runrún de las fabes en el estómago y los cubos de hormigón a un paso. Tan bien colocados que quedan resguardados de miradas inoportunas. Tres platos te has metido entre pecho y espalda, recuerda. Meditas unos segundos. No necesitas más. Echas una mirada fugaz atrás y, de golpe, lo entiendes todo: "Total, sólo le falta un revistero".

No te pierdas el momento guasón de Manolo en el 1:28.



Bonus track: el Miguel, que anda alborotado, no para de mandarse temas veraniegos. No me ha dado mucho tiempo a escucharlo, ni por supuesto a verlo, así que lo pongo al azar. "A ver si te gustan", es lo único que me ha dicho. Mil gracias, mozo. Ya te cuento cuando pueda echarle un vistazo.


Isabel por venuspluton

Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!

P.P.D.: Qué gusto da pasarse las vacaciones rodeado de amigos y conociendo gente nueva. Este post de principio de curso va para La Dirección, los titos Andrés y Endur, el Miguel, Nacho, Mireia, Luca, Enrico, Carlota y Adela. Y, por supuesto, para La María. Gracias, peña.

P.P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 20 de julio de 2012

Condió

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Aquí va la despedida
la que echó el gato a la gata
que al bajar las escaleras
le enchufó la quinta pata

Si me disculpas, tengo que apretarme unos cuantos botellines en las próximas semanas. ¡¡¡La canción del viernes!!! volverá cuando se acabe la última cerveza que, según todas las previsiones, será a finales de agosto. ¡Hala!, a retozar, criaturita.





Besos a tutiplén.
P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 13 de julio de 2012

Remedios naturales

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Me han salido unos granitos
en la punta la pilila
no se van con cataplasmas
se van con pinicilina

El veneno tiene muy mala sombra. Ni te imaginas. Me recuerdo de estar tan tranquilo en un banquete en el medievo, entre trajes de época, coronas de oro macizo, jabalíes, faisanes y esas cosas y, de pronto, alguien daba una cabezada que partía la mesa. Te quedabas pensando que se le había ido la mano con la frasca y resulta que estaba listo de papeles. 

La Edad Media disponía de sus remedios naturales. Por aquella época éramos muy clasistas, no como ahora, que nos tuteamos todos. Entonces tú te ponías malo y el doctor lo tenía claro. Te miraba la bolsa, te echaba un vistazo a los callos de las manos y resolvía rápido: si eras de baja estofa, te recetaba ajo (como lo oyes); si eras de darte pisto, te mandaba theriac.

El theriac era un brebaje compuesto de plantas, algún pedrusco molido y un golpecito de veneno de serpiente o escorpión para darle un poco de mordiente al combinado. Entre eso y los catadores, los nobles andábamos por la vida bastante despreocupados, como podrás comprobar por la bajísima tasa de mortalidad de este periodo.

La vida y la ciencia fueron avanzando y los remedios se sofisticaron. Naderías como las vacunas, la asepsia, la anestesia o la penicilina consiguieron alargar ligeramente la esperanza de vida. En esto llegó el siglo XXI a las costas españolas.

La Fátima es muy de tostarse. Mitad al sol, mitad con sol y sombra. El año pasado andaba en la playa apurando el tercer carajillo de la mañana cuando se le acercó su sobrina de siete años llorando:

- "Maldito sea el cambio climático y la salificación de las aguas que trae consigo", le dijo.

Al parecer de la criatura, este era el motivo de la proliferación de medusas en el Mediterráneo y, por extensión, de las picaduras que había sufrido.

- "Cariño, no hay acuerdo científico en que esa sea la causa de la sobrepoblación de esta especie", le corrigió antes de llevarla al puesto de socorro.

El guardacostas hizo un diagnóstico rápido. "Tienes que hacerle pis encima". La Fátima, aparte de tita y profesora concienciada, es una señorita. Tardó unos diez segundos en articular un "¿co-co-co-co-cómo?". El tipo se reafirmó: "Es lo mejor en estos casos". Ante la falta de acuerdo, el socorrista, que debió perder a muchos de sus compañeros durante su formación en la guerra de Corea, dio un paso al frente: "Si no quieres, ya lo hago yo". 
...

En las noches de calor, la Fátima aún se despierta empapada en sudor y gritando: "Antihistamínicos, antihistamínicos". A día de hoy, todavía no puede ver un capítulo de "Los vigilantes de la playa".




La belleza está en el interior:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Banco Herrera!
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viernes, 6 de julio de 2012

Liberación

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Jugaste a la Cenicienta
y perdiste el zapato
ahora no viene el príncipe 
y te queda un pie descalzo. (*)

El desembarco de Normandía dejó sentenciada la II Guerra Mundial. Hasta ese día, los alemanes se paseaban por Europa con la tranquilidad que te da saberte dueño de un continente y tener una economía saneada. Que si planto unas buganvillas en Bélgica, que si unas hortensias en Polonia, que si me voy a dar un baño en la costa francesa. Una vida regalada.

El 6 de junio se la liaron parda. Ponte en situación. Estas tan tranquilo en la playa, jugando a la pocha y leyendo el Pronten, cuando se te echa encima un hatajo de zagales con fusiles dando gritos, salpicando y poniéndolo todo perdido de arena. Disgustazo, oyes. Los teutones, que por no discutir van poniendo cada vez más patrás la toalla, terminan en París y de ahí para casa. Han pasado dos meses desde la incursión y ya no hay manera de tomarte una kartoffelsalat en condiciones en los Campos Elíseos.

Alençon, Normandía. Verano de 1996. Cincuenta años después, la llama de la libertad vuelve a prender en el corazón de los franceses. Una avanzadilla incurre en territorio ocupado después de haber hecho una intensa prospección del terreno. El objetivo: rescatar a una multitud de oprimidos de las casas de la localidad para soltarlos en el bosque. La operación es un éxito. Acaba de nacer el FLNJ (Frente de Liberación de Enanos de Jardín).




Las actuaciones se suceden y los gnomos comienzan, por fin, a ser dueños de su destino, protagonizando manifestaciones, escapadas masivas, inmolaciones en carreteras e, incluso, un frustrado intento de evasión de la vivienda de la ministra de Justicia francesa. Una revolución está en marcha.

Esto es un aviso. El movimiento se ha extendido a otros países y hoy continúa actuando. Si tienes un gnomo en casa, es hora de preocuparse. Si tienes una folclórica encima de la televisión, tampoco te las prometas muy felices. Puedes ser el siguiente.

Nota 1: María A., que no es La María, ha sido el servicio de Inteligencia que ha facilitado la información para hacer este post. No tengo palabras suficientes para agradecerle el enlace
Nota 2: La María, ¿me dejas pasar a dormir a la bañera aunque sea? El felpudo no es tan cómodo como prometías y no he escrito ni una sola vez muslamen, pechuga o tirante.
Nota 3: El Luisete se ha mandado el ejemplo definitivo de lo que es un Movimiento de Liberación. Mil gracias, mozo:





Bonus track:



Besos a tutiplén.

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viernes, 29 de junio de 2012

Traiciones

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Las suecas en Torremolinos
mueven el culito, currucucú
y yo que soy de Albacete
voy a buscarlas en autobús. (ver nota abajo)


El Jacinto se plantó en Suecia con veinte años. No vamos a decir su edad ahora, pero digamos que aquello fue a finales de los 70. El mozo se alargó hasta allí por afán de conocimiento. Sus famosas playas y el buen clima fueron decisivos en su elección. 

Las mujeres escandinavas alcanzaron cierta popularidad, ya entrado el siglo XXI, por tener buen tipín y costumbres licenciosas. Esto, a finales de los 70, era profundamente ignorado por la población española, que solo conocía por entonces las renombradas costas de aquel país y las bondades de su climatología. Era costumbre, pues, viajar a la región aprovechando que, además, era un destino barato.


Todas esas circunstancias llevaron a Jacinto a una fiesta en aquellos lares con población autóctona. El buen hombre estaba dándole unos tientos a una botella de vodka e intercambiando unos números de teléfono, por conocer los prefijos locales, con una oriunda receptiva, cuando les interrumpen la charla. Un señor se les planta delante, dice "mierda" o "skit" o algo así y se va:

- ¿Quién era?, pregunta Jacinto.
- Mi marido.

Jodo, tú. Eso es civilización. Si Shakespeare llega a nacer en Estocolmo, Otelo hubiera sido un manual de urbanidad. Ahora, que mira qué país tienen los tíos. Da gloria verlo.

Las diferencias culturales se aprecian mucho en este tipo de comportamientos y se reflejan en el desarrollo de una nación. No sé de tus andanzas ni quiero saberlas, porque las voy a terminar contando, pero seguro que sientes una mayor identificación con la reacción inmortalizada en esta coplilla popular:

Querida Enriqueta, mi tía que estaba 
viviendo allá en Murcia murió antes de ayer.
Me deja sus bienes, pero si me caso 
con mi prima Rosa, la de Santander.

Así es que terminan nuestras relaciones, 
lamento infinito portarme tan mal. 
Le envío sus cartas, sus versos y el rizo 
y besa su mano su amigo Marcial. 

Cabrón, hijoputa, marica, mal hombre 
mira que dejarme por otra mujer. 
Me cago en tu padre y en tu puta madre 
en tu prima Rosa, la de Santander...
que es puta también.

Esa visceralidad modo Enriqueta es la que te pierde, que lo sepas. El no comprender las razones de la otra persona es lo que te impide progresar. A ti como persona y al conjunto como país. Te atenaza el rencor. Haz examen de conciencia. ¿No crees que ya está bien? ¿No ha llegado ya la hora de perdonar? ¿De seguir adelante? ¿De crecer de una vez? ¿A que sí? Ya me imaginaba. Traidor. Sueco de mierda.

Nota 1: Chaves, como igual la historia no se ajusta del todo a lo ocurrido, no he querido dar tu nombre real, como ya hice con el Pepe. Espero que no te molestes.
Nota 2: La coplilla del inicio, la de Torremolinos, es de un espectáculo que hicieron en los albores de la fundación del arte dramático, el propio Chaves y unos cuantos compañeros suyos del CAT. Iba la cosa de explicar la historia de España de las últimas décadas a través de canciones. Todavía me río cuando me acuerdo.




Un par de versiones de la coplilla mentada que harían las delicias de cualquier curso de teoría feminista y construcción social de género. Nótese la diferencia entre la sedosidad de las primeras y la reciedumbre de los segundos en el momento de los improperios:






Besos a tutiplén


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viernes, 22 de junio de 2012

Un pecho suelto

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Vicios no tengo ninguno,
nada más me gusta el vino,
de los naipes no me aparto
y a las mujeres me arrimo. (*)

"¿Ahora qué pasa, que se ha puesto de moda ir sin sostén?". Esa es La María. Me lo soltó hace unas semanas paseando por Callao, que es una plaza de la capital. A mí hay frases con las que el corazón me da un vuelco. Intenté poner mi mejor mirada de Vicente del Bosque, pero el ojo se me iba a lo Trueba: "¿Cómo dices, querida?", pregunté con vibrato de Serrat. "Eso, que estas frescas salen a la calle medio en cueros".

La María tiene jornadas de vestirse de mantilla. Al parecer, pasó una moza de unos 30 años y 1,65 de estatura, pelo castaño y ojos marrones con una camiseta de tirantes color amarillo pálido, a paso rápido y con la pechuga a su libre albedrío. Supongo, eh, que ya digo que no me fijé.

La mera curiosidad me llevó a hacer trabajo de campo. La genialidad se demuestra en la mejora de lo inmejorable. Al igual que hubo quien le añadió sal a la mantequilla o quien le puso un cordel al monedero para colgárselo del cuello en la playa, hubo un momento en los 60 que cambió el curso de la historia: la quema masiva del sujetador capitalista opresor. Ni en un millón de años le podremos devolver al feminismo todo lo que nos ha dado.

El otro día me pilló La María investigando con los ojos rebotones. Jodo, cómo se puso. "Es por la ciencia, vida mía, por la ciencia". "¿La ciencia?". Te lo escribo normal, pero ella lo dijo en mayúsculas. A esto que empezó a hacer giros de 360º con la cabeza y a hablar en lenguas mesetarias: "anda, mi vieja, ¿tú de qué vas, tron?, ¿no respetas ni a tu piba? Que te ondulen. Taxis, taxis". 


Lo peor, con todo, fue cuando se puso a hacer el pino puente y a hablarme en castellano antiguo:

Villanos te maten, rey,
villanos, que no hidalgos;
 abarcas traigan calzadas,
 que no zapatos con lazo;
 traigan capas aguaderas,
 no capuces ni tabardos;
 con camisones de estopa,
 no de holanda ni labrados;

Seguía en ese plan, que no quiero ni imaginar cómo acababa. Cuando llegó a "ya se partía el buen Cid,  sin al rey besar la mano", pensé que era hora de tomar las de Villadiego. Entonces me cogió por la oreja: "¡En el felpudo!, ¡vas a dormir en el felpudo!". 

"La culpa es de La Dirección", lancé a la desesperada. Me miró perpleja antes de darme otra colleja. "¿La Dirección?". "Eso es, que dice que aunque haya cenado puede mirar el menú" (Lo siento, La Dirección, pero una historia sin un gusano traidor no es lo mismo). Hannibal Lecter en el almuerzo tenía una mirada más tierna.

Le ha cambiado la cerradura a la puerta y ahora me pasa la comida en un sobre: "Para que mires la carta tú también", me sarcasmea. Aparte, en lugar del felpudo de fibra de coco ha puesto uno de alambre. La pena me oprime el pecho. Mi vida se ha convertido en un sube y baja. 



La coplilla de arriba sale de este post sobre música de rock sandunguera.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 15 de junio de 2012

Una buena comida

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Al pasar el río, niña,
te vi las ligas azules
y un poquito más arriba,
sábado, domingo y lunes. (*)

En el centro de Sevilla hay un burdel donde hacen bocadillos. O los hacían, que dice La Dirección que las señoras ya no ejercen la cocina. Se acabó la diversificación. Tú te plantabas allí a las cinco de la mañana, con más necesidad que un ministro en el Banco Central Europeo y te ponían a punto. Los emparedados eran de paté, queso, carne picada, chorizo y cosas así. El colmo del refinamiento. La verdad es que les mirabas las manos, pensabas de dónde vendrían a esas horas y te ibas para casa sin zampar, que mezclar nunca ha sido bueno.

A uno, que es de provincias, ese espíritu emprendedor le impresiona. En Jaén la mancebía quedaba frente a la gasolinera de las afueras y, hasta lo que sé, sólo servían un tipo de comidas. Ahí se ve el cosmopolitismo sevillano.

Lo de Madrid es un paso más hacia la modernidad. Los alrededores de Gran Vía están llenos de lumis y, claro, hay que espabilar. El otro día, dando un garbeo por la zona, me topo con esto:


Nunca había visto publicitar este tipo de bajos a pie de calle pero, oye, estamos una sociedad de mercado. Lo del curtido lo entendí a la primera. "Natural", pensé. Lo del tostado me costó un poco más, pero supuse que serían rubias de bote. Estaba mirando el cartel cuando salió un señor, lo señaló y me dijo: "¿Quieres probar?" La madre que lo parió.

Resultó que el local era un cantina ecuatoriana y aquello es un plato típico del país. Además, vegetariano. "Leñe", pensé, "le quitan a uno todas las ilusiones". Normal, de todas maneras. A ver qué vas a esperar de un negocio que está en la calle Desengaño.





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!

viernes, 8 de junio de 2012

Ser pueblo

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Quince años de relaciones
y ya quiés que nos casemos.
No me seas exigente
que esas cosas quieren tiempo

Lo mucho cansa. Tanto nadar en la abundancia que he decidido darme un baño de sol en la escasez: he despedido al chófer. Un poco por capricho y otro poco porque daba unos frenazos que hasta bailaba mi posición en la lista de los más ricos de Forbes. Leñe, que hubo un momento que me pareció estar por debajo del sastre ese gallego.

"Toda una vida moviéndome lo justo para ir de montería y ahora me tienes como si viniera, perdón por la expresión, de varear olivas", me exasperé. "Aparca a la derecha cuando puedas que se acabó lo que se daba, Sebastián".

Llamo igual a toda la servidumbre, incluso al ama de llaves. Me resulta más cómodo que aprenderme todos los nombres, por qué no decirlo, y así no me encariño.

Este fin de semana, para relajarme, voy a echarle un ojo a mis posesiones andaluzas. Tengo allí un zagal que se encarga de aquello. Cada vez que bajo se lo comento: "Que cuidado que lo tienes todo, Sebastián". A veces se me encorajina un poco: "Que me llamo Cayetano no sé cuántos de tantos y tantos guión cuántos", dice. "De acuerdo, Sebastián". Jodo, cómo se pone. Si lo ves, te mondas. "Que tú no sabes de quién soy hijo". "Ni tú", le contesté un día. Me despiporro. Me estuve riendo de él con el resto de los mayorales hasta el alba.

Lo que te decía, que me encamino a Sevilla aprovechando que ya se puede salir a la calle sin abrigo. Me bajo en el Socibus, que es una empresa de una cosa que se llama transporte público. Al parecer, te montas en un vehículo que compartes con personas que no conoces. Inmigrantes, parados, arquitectos y gente así.

El viaje son unas seis horas, pero supongo que entre que te lees La Gaceta y te pasan la comida, el tiempo se va a ir volando. Luego está la conversación. Eso de ir sentado junto a alguien y poder compartir inquietudes y filosofía de vida. Incluso me he preparado la primera pregunta para quien me toque, perdón otra vez por la expresión, como compañero de viaje: "¿Qué, a ti también te gusta vivir por debajo de tus posibilidades?". Verás qué risas.



La coplilla de arriba sale de una lista impresionante de Diego Manrique. La de abajo es cosa de La Dirección, que se puso en plan serio: "¿Cómo es posible que todavía no haya sonado esto?" Tampoco me lo explico:



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
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viernes, 1 de junio de 2012

Protestas

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Petruchka toca la balalaika
como tú la aprendiste a tocar
y al cantar los remeros del volga
para al fin poder todos juntos bailar.

Hay unas mozas en Ucrania que se ponen en cueros cada dos por tres. En público, me refiero. Se llaman Femen y lo hacen como un método de protesta feminista. Igual las viste ayer en el noticiero. Fíjate si lograran su objetivo que tú, que no has vuelto a hablar alemán desde que te leíste lo último de Hegel, vas a meterte hoy en las páginas de Der Spiegel y a averiguar por qué se quejan. Aquí tienes una galería de imágenes para que te conciencies. Bitte.

Lo de lucir mollas para reivindicar se debió inventar con la Revolución Francesa. Mon Dieu, la que montamos. Allí apareció la zagala esa, La Libertad. Guiando al pueblo, afirman. Se ha especulado una barbaridad sobre esos días en París y se le ha dado mucho pisto a la cosa. La grandeur francesa, tú sabes. Nos tenían que preguntar a los que tenemos una edad para recordarlo. Gaitas, nos estaba llevando esa señora: andábamos siguiendo al pecho. Ya no se hacen escotes así.

Una ucraniana viajera en 1789.
La verdad es que eso de quedarse en perla se puso de moda hace unos años y no había protesta que se preciara sin despelote. Tanto que se creía uno que todo el monte era orégano y cuando veía a una zagala quejarse en Zara por una prenda se esperaba por si sacaba muslamen. "Chacha, indígnate más, que tienes más razón que un santo", le susurrabas.

La juventud española ya no se desnuda por nada. Mucha protesta, mucho salir a la calle y mucha zarandaja pero, a la hora de la verdad, pocas portadas. Sosainas, que sois unos sosainas. En mis tiempos, si te devaluaban el denario, fuera prendas; si te subían el precio del hidromiel, al guano con los calzones; que los prestamistas aumentaban los intereses, las mozas quemaban el fascia pectoralis. Cof, cof. Tiempos aquellos.

El que avisa no es voyeur. Tú haz lo que parezca pero, si quieres que se oiga tu voz, no dejes que otros se quiten la ropa por ti. Despelotarse viste mucho.




Besos a tutiplén.

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viernes, 25 de mayo de 2012

Madrugá

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Un baturro que era rico
se puso a estudiar francés,
y siempre decía maño
en vez de decir mesié (*)

La primera vez que uno se topa con cuarenta vírgenes se queda desorientado. El cerebro, confuso, intenta discriminar información. ¿Dónde estoy?, piensas:

a) En el paraíso musulmán y me han robado 32 doncellas.
b) En un colegio, a punto de ser detenido por la policía.
c) En un bar de Sevilla.

Sin desmerecer las dos primeras opciones, la respuesta es 'c'. La cosa es de susto. Las tascas hispalenses están alicatadas hasta el techo con fotos de imágenes de la Semana Santa. El parroquiano habitual es el capillita, una persona capaz de saber, por ejemplo, ¿qué peana de paso de Virgen es igual a la canastilla de un paso del Cristo del Misterio?

El sevillano medio es capillita. El sevillano entero también. El más ateo de los indígenas de allí sabe más de la Semana de Pasión que el obispo de Valladolid. Puedes hacer la prueba mirando el armario de cualquier amigo tuyo del lugar. O hay un traje de nazareno o hay una corneta. Si no hay ninguna de las dos cosas es que está ensayando con la cofradía.

El día grande, grande, es la Madrugá, que es la noche del Jueves al Viernes Santo. Ahí se pone toda la carne en el asador y salen la Macarena, el Gran Poder y la Esperanza de Triana. Esto es como si en tu pueblo tocan los Rolling, los Beatles y Led Zeppelin a la vez. Solo que a tu pueblo iría menos gente.

Lo más hermoso de todo es la espera. Los bares fetén anuncian en un cartel el tiempo que falta para que llegue la Madrugá de un año para otro. "Quedan 363 días", "Quedan 215 días", "Quedan 4 días" y así, siempre presente. Pues bien, La María los ha superado a todos de largo.

La moza cumple años mañana. Lleva unos tres meses recordándomelo, vaya a ser que se me pase. No sabes tú cómo es para esas cosas. El otro día soñé que estaba ella en casa con una camisa roja, un teléfono y un casco de guerra: "Alguien va a cumplir años pronto". No es para culparla. Ha llegado muy lejos con la insistencia.

Sospecho que le hace ilusión, así que voy a aprovechar para felicitarla, que me estará leyendo. Ahora que, mientras llega el sábado, voy a vivir en un 'ay'. Después de mezclar en un post a unas vírgenes con su natalicio y sabiendo cómo se las gasta: ¿será esta noche una madrugá de tragedia... o una madrugá de Pasión? Felicidades, querida.



La María se ha mandado esta coplilla de arriba. Se está volviendo una clásica con la edad. Mil gracias por el temazo.



Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
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viernes, 18 de mayo de 2012

Manifiesto

Queridas queridísimas y queridos queridísimos,

Si hay concurso de ganao
no se te ocurra ir a verlo
porque puén equivocarse
y concederte algún premio (*)

El bipedismo viste mucho, siempre que no tengas plumas. No sé a ti, pero a mí los seres más atractivos me parecen los que se sostienen sobre dos piernas. Llámame conservador. Vaya por delante que no tengo nada en contra de los cuadrúpedos y, aunque ninguno de mis mejores amigos lo es, los respeto igual que a las vegetarianas o a los camareros de Malasaña.

Las teorías sobre el bipedismo humano son de lo más variopintas. Tú esperanza a un estudiante de doctorado con una beca y te planta un estudio sobre las bondades de la burbuja inmobiliaria o la eficiencia de la atención al cliente de las compañías telefónicas sin pestañear. Después de pedir dos prórrogas, por supuesto.

Vestirnos por los pies, dicen los que saben, nos permite transportar a las crías, vigilar mejor a otros depredadores, fabricar herramientas y otras cuantas tontás. Bla, bla, bla. Vendedores de crecepelos es lo que son.

La realidad es bien distinta. Cualquier delfín o elefante de chichinabo se las apaña para hacer frente a esas tareas. Si tienes dudas, ahí tienes a Flipper o a Dumbo, y a ver si vemos más la tele y nos dejamos de tanto internet y tanta consola. ¿Cuántos delfines has visto tú en un bar pidiendo cañas?

La bipedestación es, sin duda, una consecuencia lógica de la aparición de las barras. La barra es, junto a la cerveza y las camisetas de tirantes, una de las mayores evidencias de las ventajas de la evolución: postura ergonómica, bebida y comida al alcance de la mano, comunicación interpersonal fluida, libertad y facilidad de movimientos y, por encima de todo, superioridad. Moral y física.

Con un codo apoyado sobre ella, a ver quién discute la enormidad del ser humano sobre otras especies y, en concreto, de la especie lugareña sobre todas las demás. Igual tú, librepensador, no estás de acuerdo. Igual lo que te hace falta es alguna caña más. Listillo. La barra del bar es esencia de la evolución.

Por alguna razón, sin embargo, las mesas conquistan los corazones de los autodenominados jóvenes (entre 30 y 70 años) o de aquellos de mediana edad (mayores de 70). Salvo en grupos muy profesionales, siempre hay quien lanza la pregunta. "¿Nos sentamos?", preguntará en algún momento. Di no.

Esto es un llamamiento para ti, que vives la evolución con orgullo. Sentarse lo hace cualquier animal de circo. No te rebajes. Mantén tu dignidad. Piensa en todo aquello que ha creado el hombre: las cañas, la música ye-yé, las camisetas de tirantes. Mantén tu erección. ¡A las barras!





Besos a tutiplén.

P.D.: ¡Todos somos Blanco Herrera!
P.P.D.: ¡Más besos, leñe!
 
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